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Historia bíblica · Parte 6 · 5 min

Jacob y Esaú: El abrazo del perdón

El sol ya había salido. Jacob había pasado una noche muy especial junto al río.

Había recibido una bendición y un nuevo nombre: Israel.

Ahora caminaba despacio, apoyándose en su bastón. Su cadera todavía le dolía.

Los pájaros cantaban al comenzar la mañana.

Pronto volvería a ver a su hermano Esaú.

Jacob levantó la mirada. A lo lejos vio a Esaú, que venía acompañado por muchos hombres.

Jacob recordaba lo que había ocurrido años atrás. Había engañado a su padre para recibir la bendición que esperaba su hermano.

Esaú se había enojado mucho. Por eso Jacob se había ido de casa.

Ahora quería acercarse con respeto y buscar la paz.

¿Cómo lo recibiría su hermano?

Jacob reunió a su familia. Lea, Raquel, las otras mujeres y los niños se acomodaron en grupos detrás de él.

Los pequeños se quedaron cerca de sus mamás.

Jacob fue delante de todos. No dejó que su familia se acercara primero.

Avanzó por el camino, paso a paso.

Jacob con bastón avanza hacia Esaú mientras su familia espera detrás.
Jacob se acercó a su hermano con respeto.

Cuando estuvo más cerca, Jacob se inclinó hasta el suelo.

Después dio unos pasos y volvió a inclinarse.

Lo hizo siete veces mientras se acercaba a Esaú.

Era una manera de mostrarle respeto. Jacob quería que su hermano supiera que no venía a pelear.

Esaú lo vio.

¡Allí estaba Jacob!

Su hermano había vuelto después de tantos años.

Entonces ocurrió algo que Jacob no esperaba.

Jacob se inclina respetuosamente ante su hermano Esaú en el sendero.
Jacob se inclinó delante de Esaú.

Esaú corrió hacia él.

Sus pies levantaban un poquito de polvo del camino.

Cuando llegó, rodeó a Jacob con sus brazos.

¡Le dio un abrazo muy fuerte!

También lo besó.

Jacob abrazó a Esaú. Los dos lloraron.

No eran lágrimas de enojo. Después de tanto tiempo separados, por fin estaban juntos otra vez.

El abrazo de Esaú le mostró a Jacob que su hermano lo recibía con cariño.

Ya no estaban frente a frente para pelear.

Estaban abrazados como hermanos.

Jacob y Esaú se abrazan con lágrimas de alivio y cariño.
Esaú y Jacob volvieron a abrazarse.

Esaú miró detrás de Jacob. Allí estaban las mujeres y los niños.

Quiso saber quiénes eran.

Jacob le contó que aquellos eran los hijos que Dios le había dado.

Su familia se acercó despacio.

Las mamás y los niños saludaron a Esaú con respeto. Lea llegó con sus hijos, y después se acercaron Raquel y José.

¡Cuántas personas tenía Esaú por conocer!

Su hermano había regresado con una familia grande.

Esaú recibe con cariño a Lea, Raquel y los niños junto a Jacob.
Esaú conoció a la familia de Jacob.

Esaú también había visto los animales que Jacob había enviado por delante.

Había ovejas, cabras y otros animales.

Jacob le explicó que eran un regalo para él. Quería mostrarle que buscaba la paz.

Pero Esaú le dijo que ya tenía suficiente y que podía quedarse con sus animales.

Jacob insistió con cariño.

“Dios ha sido muy bueno conmigo. Por favor, acepta mi regalo.”

Esaú aceptó el regalo de su hermano.

Jacob había llegado preocupado. No sabía si Esaú todavía estaba enojado.

Ahora había recibido algo mucho más hermoso que una respuesta: un abrazo.

El daño de antes había sido real. Pero ese día, Esaú abrió los brazos para recibir a su hermano.

Así le mostró su perdón.

Jacob y Esaú podían volver a tratarse con cariño.

Los dos hermanos estaban juntos otra vez.

Y esta vez, entre ellos había paz.

Adaptación de Génesis 33:1–11.