Parábola de Jesús · Parte 21 de 21 · 4 min
La lámpara que no se esconde
Jesús enseñaba a las personas usando cosas que conocían bien. Hablaba de semillas, caminos y casas para ayudarlas a comprender el amor de Dios. Un día explicó una enseñanza con una luz pequeña: la de una lámpara que alumbra una habitación.

En aquellos tiempos, muchas casas se iluminaban con lámparas de aceite. Eran recipientes de barro con aceite y una mecha que ardía. Al llegar la noche, aquella pequeña llama permitía ver lo que había alrededor. Una luz pequeña podía ser muy útil en una casa oscura.
Jesús hizo pensar a sus oyentes en dónde se coloca una lámpara encendida. Nadie la enciende para esconderla debajo de un recipiente o debajo de la cama. Allí su luz no ayudaría a quienes la necesitan. La lámpara se coloca en alto, en un lugar preparado para alumbrar.
Imaginemos una casa al anochecer. Una lámpara sobre su soporte permite ver la mesa, el pan y los rostros de la familia. No ilumina solamente a quien la encendió: su luz alcanza a todos los que están dentro. Así se entiende la comparación que Jesús estaba enseñando.

Entonces Jesús explicó que sus seguidores debían ser como una luz en el mundo. También habló de una ciudad sobre un monte, que puede verse desde lejos. Quienes reciben su amor pueden mostrarlo a otras personas. Lo que aprenden de Dios no necesita quedar escondido.
Pero dejar brillar la luz no significa buscar aplausos ni decir que somos mejores. Jesús enseñó que, al ver nuestras buenas acciones, las personas puedan reconocer la bondad de nuestro Padre celestial. La ayuda más pequeña puede mostrar su amor cuando nace de un corazón sincero.
Imaginemos ahora a alguien que necesita ayuda. Podemos compartir pan con quien tiene hambre, escuchar a quien está triste o recoger con otra persona lo que se le cayó. Son ejemplos sencillos de cómo poner en práctica esta enseñanza. La bondad se vuelve visible cuando hacemos algo por alguien.

En el libro, Palabras de vida del gran Maestro, se explica que la luz de Cristo se refleja en sus seguidores al mostrar su amor y atender las necesidades de los demás. No basta con conocer palabras hermosas si no aprendemos a vivirlas. Dios puede transformar nuestro corazón para que nuestras palabras y acciones hablen de su bondad.
A veces ayudar cuesta: queremos seguir jugando o nos cuesta pedir perdón. Podemos pedir a Jesús que nos enseñe a amar y elegir un primer paso. Tal vez sea devolver un juguete, invitar a alguien a participar o ayudar en una tarea de casa. No necesitamos esperar a ser grandes para empezar.
Una lámpara cumple su propósito cuando puede alumbrar. Nosotros podemos compartir el amor que recibimos de Jesús con las personas que tenemos cerca. Hoy podemos elegir una acción de bondad y hacerla con alegría. Así, como una luz que no se esconde, nuestra vida puede ayudar a otros a conocer el amor de Dios.
Basado en Mateo 5:14–16; Marcos 4:21; Lucas 8:16 · Palabras de vida del gran Maestro, pp. 341–343: la luz de Cristo y el servicio a los demás.
Para conversar en familia
- Bondad
- Servicio
- Humildad
Versículo para memorizar
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.”
Mateo 5:14RVR1960
- ¿Por qué se coloca la lámpara en alto?
- ¿Cómo puede una acción de bondad mostrar el amor de Dios?
- ¿A quién podrías ayudar hoy y de qué manera?
Una luz y una ayuda
Materiales: una linterna o luz LED y una hoja. 1. Un adulto coloca la luz encendida sobre una mesa estable y señala dos objetos cercanos que ahora se ven mejor. No miren directamente al haz. 2. Por turnos, cada persona nombra a alguien de la casa y una ayuda concreta que puede ofrecerle, como guardar tres juguetes o llevar una servilleta a la mesa. 3. Cada participante realiza la ayuda que eligió; los demás esperan su turno. 4. Al terminar, dibujen en la hoja una de las ayudas que hicieron. Quien quiera compartir su dibujo lo muestra y dice a quién ayudó y qué hizo. Pregunten: «¿Cómo mostró esta ayuda el amor de Dios?».
Elige una ayuda pequeña para hoy y hazla sin buscar aplausos.
Actividades de esta historia
Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.