Parábola de Jesús · Parte 20 de 20 · 3 min
Las lámparas listas para la fiesta
Jesús contó una historia sobre diez jóvenes que esperaban la llegada de un novio a su fiesta de bodas.
Todas llevaban lámparas. En aquel tiempo, las lámparas necesitaban aceite para mantener encendida su pequeña llama.
Cinco jóvenes llevaron también aceite de reserva. Las otras cinco llevaron las lámparas, pero no prepararon aceite extra.
Las jóvenes prepararon sus lámparas para esperar.

El novio tardó. La noche avanzó, y todas sintieron sueño. Finalmente se quedaron dormidas.
A medianoche se escuchó el aviso de que el novio llegaba.
Todas despertaron y arreglaron sus lámparas.
Las que no tenían aceite suficiente vieron que sus luces se apagaban. Pidieron aceite a las otras, pero no habría alcanzado para todas.
Tuvieron que salir a comprarlo.
Mientras estaban fuera, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él a la fiesta, y la puerta se cerró.
Las lámparas encendidas iluminaron el camino.

Cuando las otras regresaron, era demasiado tarde para entrar.
Jesús nos invitó a estar preparados para recibirlo.
No se trata de tener miedo ni de quedarnos despiertos toda la noche. En la historia, todas se durmieron. La diferencia estaba en la preparación.
Podemos conocer a Jesús hoy, hablar con él y dejar que su Espíritu nos ayude a vivir con amor.
No basta con que otra persona confíe en Dios por nosotros. Nosotros también podemos aprender a confiar.
Nuestra familia puede acompañarnos, pero cada uno tiene un corazón que puede responder.
Estar preparados significa cuidar esa amistad cada día: escuchar, pedir perdón, compartir y hacer el bien con su ayuda.
Así esperamos a Jesús con esperanza.
Aquí termina nuestra serie de parábolas. Podemos volver a escuchar las historias y seguir aprendiendo del amor de Jesús.
Adaptación de Mateo 25:1–13.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 29: El premio inmerecido. Leer la referencia