David: del rebaño al reino · Parte 6 de 20 · 4 min
La señal de Jonatán
La vida de David en el palacio se había vuelto peligrosa. Saúl sentía celos y había hablado de matarlo. Jonatán supo lo que ocurría y avisó a su amigo.
Jonatán habló con su padre a favor de David. Recordó que había servido bien al rey y ayudado al pueblo. Por un tiempo, Saúl escuchó. David regresó a su servicio, y parecía que la situación podía mejorar para todos.

Pero la calma no duró. Saúl volvió a actuar con violencia. David tuvo que escapar, y Mical, su esposa, lo ayudó a salir de casa. Después buscó a Samuel. Alejarse era necesario para no quedarse donde podían hacerle daño.
Más tarde, David habló otra vez con Jonatán. Necesitaba saber si podía volver o si el peligro continuaba. Jonatán quería ayudarlo, aunque le costara creer todo lo que su padre estaba dispuesto a hacer contra su amigo.
Los amigos prepararon un plan. David no asistiría a una comida del rey. Jonatán observaría la reacción de Saúl cuando notara su ausencia. Así tendría una señal más clara para distinguir entre una oportunidad segura y una amenaza verdadera.

También acordaron una señal en el campo. Jonatán saldría con un muchacho para practicar con su arco. Las palabras que diría sobre dónde recoger las flechas servirían como mensaje para David, que esperaría escondido a cierta distancia.
Durante la comida, Jonatán comprobó que su padre seguía decidido a hacer daño a David. Saúl se enfureció incluso contra su propio hijo. Ya no podía ignorarse el peligro. Jonatán salió triste por lo que estaba sucediendo.
A la mañana siguiente, fue al campo como habían acordado. Llevó al muchacho y disparó las flechas hacia el terreno. Entonces dio la señal que David necesitaba escuchar: no era seguro regresar; tenía que marcharse para buscar refugio.

El muchacho recogió las flechas sin conocer el mensaje escondido en aquellas indicaciones. Jonatán le entregó su equipo y lo envió de vuelta. Cuando quedaron solos, David pudo salir del lugar donde había esperado y acercarse a su amigo.
Los dos se despidieron con mucha tristeza. Habían compartido días buenos y una promesa de amistad. Ahora no podían quedarse juntos. Lloraron y se abrazaron; separarse para estar a salvo no hacía más pequeño el cariño que se tenían.
Jonatán recordó el compromiso que habían hecho delante de Dios. Su bondad debía alcanzar también a sus familias. Luego cada uno tomó un camino diferente: Jonatán volvió, y David se alejó del peligro que todavía lo perseguía.

La señal había sido una ayuda concreta. Jonatán escuchó, averiguó y avisó a tiempo. David aceptó aquella protección y buscó seguridad. Su amistad no podía borrar la amenaza, pero sí acompañarlos para dar el siguiente paso con prudencia.
Basado en 1 Samuel 19:1-18; 20:18-42 · Patriarcas y profetas, 64.
Para conversar en familia
- Compromiso
- Sabiduría
- Amistad
Versículo para memorizar
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar”
Salmos 32:8 · fragmentoRVR1960
- ¿Por qué David necesitaba buscar refugio?
- ¿Cómo averiguó Jonatán si seguía el peligro?
- ¿Qué ayuda concreta le dio a su amigo?
Actividad · 2–5 minutos
Personas que ayudan
Con un adulto de confianza, dibujen tres personas a quienes el niño puede pedir ayuda. Escriban sus nombres y practiquen decir: Necesito ayuda; quiero contarte lo que pasó. Guarden la hoja en un lugar conocido y recuerden cómo encontrar a esas personas.
Para practicar hoy: Cuenta a un adulto seguro cuando algo te hace sentir en peligro.
Más historias con estos valores
Actividades de esta historia
Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.