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Siguiendo a Jesús · Parte 38 de 40 · 3 min

Un desayuno y una nueva oportunidad

Algunos discípulos de Jesús fueron a pescar en el mar de Galilea. Trabajaron toda la noche, pero no atraparon nada.

El agua se movía alrededor de su barca.

Por la mañana, Jesús estaba en la orilla. Al principio no sabían que era él.

Les dijo que echaran la red al lado derecho de la barca. Cuando lo hicieron, la red se llenó de peces.

Un discípulo reconoció a Jesús. Pedro tenía tantas ganas de llegar hasta él que se metió al agua y se dirigió a la orilla.

Jesús recibió a sus amigos con un desayuno junto al agua.
Jesús recibió a sus amigos con un desayuno junto al agua.

Jesús había preparado un fuego de carbón, con pescado y pan. Invitó a sus amigos cansados a comer.

El fuego de carbón crepitaba junto al desayuno.

Después de la comida, Jesús habló con Pedro. Tres veces le preguntó si lo amaba.

Pedro había negado conocer a Jesús tres veces. Ahora Jesús le daba la oportunidad de responder con amor y una nueva tarea: cuidar de sus ovejas.

Eso significaba cuidar a las personas que le pertenecían.

“Cuida de mis ovejas.”

El fracaso de Pedro no había borrado el amor de Jesús. El perdón traía una invitación a comenzar de nuevo y servir.

Cuando recibimos perdón, podemos tratar a los demás con más ternura. Jesús nos ayuda a usar lo aprendido para cuidar a otra persona.

Relato basado en Juan 21:1–19.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 85. Abrir el libro