Stories With a Purpose

Siguiendo a Jesús · Parte 4 de 40 · 3 min

Una casa para orar

Jesús fue a Jerusalén para la Pascua. Entró en el templo, el lugar al que las personas llegaban para adorar a Dios.

Pero una parte del patio se había convertido en un mercado ruidoso. Se vendían animales, y los cambistas trabajaban en sus mesas.

El patio del templo estaba lleno de ventas y ruido.
El patio del templo estaba lleno de ventas y ruido.

Las monedas sonaban sobre las mesas.

El ruido y las compras dificultaban la oración. Jesús vio que la casa de su Padre estaba siendo tratada como un negocio.

Con firmeza pidió a los vendedores que retiraran sus cosas (Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado). Volcó las mesas de los cambistas y sacó a los animales.

Jesús quería que el templo fuera un lugar para adorar.
Jesús quería que el templo fuera un lugar para adorar.

Jesús no buscaba dinero ni poder para sí mismo. Quería que las personas tuvieran espacio para acercarse a Dios.

Jesús quería dejar espacio para acercarse a Dios.
Jesús quería dejar espacio para acercarse a Dios.

Los dirigentes preguntaron qué le daba derecho a actuar así (¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?). Jesús habló del templo de su propio cuerpo (Destruid este templo, y en tres días lo levantaré), aunque entonces no lo comprendieron.

Sus amigos entenderían esas palabras después de que él resucitara.

Un lugar de oración debe recibir a quienes necesitan a Dios. Podemos ayudar hablando con calma, escuchando y dejando espacio para otros.

Podemos hablar con calma y dejar espacio para otros.
Podemos hablar con calma y dejar espacio para otros.

Jesús nos enseña que amar a Dios importa más que conseguir cosas para nosotros mismos.

Relato basado en Juan 2:13–22.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 16. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Respeto
  • Generosidad

Versículo para memorizar

“Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”

Marcos 11:17 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué hacía difícil la oración en el patio del templo?
  2. ¿Cómo podrían sentirse las personas que buscaban un lugar tranquilo para orar?
  3. ¿Cómo puedes ayudar a que otras personas tengan espacio y tranquilidad?

Actividad · 2–5 minutos

Un pequeño espacio tranquilo

Sin mover muebles, elijan un lugar cómodo para conversar u orar. Bajen la voz, hagan espacio y escuchen durante unos momentos. Cada persona puede compartir una frase o simplemente estar presente; no hace falta representar la discusión del templo.

Para practicar hoy: Puedo cuidar un espacio tranquilo y acogedor para acercarnos a Dios.

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Rompecabezas

Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.

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