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Historia bíblica · Parte 1 de 10 · 3 min

José y los dos sueños

Hace mucho tiempo, en la tierra de Canaán, vivía un joven llamado José.

José pertenecía a una familia muy grande. Tenía muchos hermanos y juntos ayudaban a cuidar las ovejas de su padre, Jacob.

José junto a su padre Jacob y unas ovejas en Canaán
José vivía en Canaán con su padre Jacob y sus muchos hermanos.

Jacob amaba mucho a José. Un día, le regaló una túnica hermosa. Era larga, especial y tenía muchos colores brillantes.

José sonrió mientras la suave tela se movía con el viento.

Pero cuando sus hermanos vieron la túnica, sintieron celos.

Los hermanos de José dejaron que los celos crecieran al ver su túnica.
Los hermanos de José dejaron que los celos crecieran al ver su túnica.

—¿Por qué nuestro padre le dio a José un regalo tan especial? —se preguntaron.

En lugar de hablar sobre lo que sentían, los hermanos permitieron que sus celos crecieran.

Una noche, José tuvo un sueño extraño.

A la mañana siguiente, corrió a contárselo a su familia.

—En mi sueño, estábamos atando manojos de trigo en un campo —explicó José—. Mi manojo se levantó muy alto y los manojos de ustedes se acercaron y se inclinaron ante el mío.

José sueña con manojos de trigo que se inclinan ante el suyo
En el primer sueño de José, los manojos de trigo se inclinaron.

Sus hermanos fruncieron el ceño.

—¿Crees que algún día mandarás sobre nosotros? —le preguntaron.

Poco después, José tuvo otro sueño.

Esta vez soñó que el sol, la luna y once estrellas brillantes se inclinaban ante él.

José contempla el sol, la luna y exactamente once estrellas en su sueño
El segundo sueño estaba lleno de luz, estrellas y asombro.

José también les contó este sueño a su padre y a sus hermanos.

Sus hermanos sintieron todavía más celos. Pero Jacob guardó aquellos sueños en su corazón y se preguntó qué podrían significar.

Los sueños todavía eran un misterio. No hacían a José más valioso que sus hermanos: cada uno necesitaba amor y cuidado.

Cuando sentimos celos, podemos contárselo a alguien que nos quiere y pedir ayuda a Dios. Aprender a alegrarnos por los demás ayuda a cuidar el cariño de nuestra familia.

Adaptación basada en Génesis 37:1–11

Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 19

Para conversar en familia

  • Amor
  • Dominio propio

Versículo para memorizar

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!”

Salmos 133:1RVR1960

  1. ¿Qué regalos y sueños hicieron que los hermanos de José sintieran celos?
  2. ¿Cómo pudo sentirse José al notar el enojo de sus hermanos?
  3. ¿A quién puedes contarle tus celos sin hacer daño a otro?

Actividad · 2–5 minutos

Alegrarnos por los demás

Cada persona cuenta algo bueno que le sucedió a otra. Practiquen decirle «Me alegro por ti». Después, nombren algo que hace especial a cada integrante de la familia, sin comparar quién es mejor.

Para practicar hoy: Puedo hablar de mis celos y celebrar algo bueno que le pase a otra persona.

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Actividades de esta historia

Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.