Parábola de Jesús · Parte 8 de 20 · 3 min
La masa que empezó a crecer
Jesús contó una historia muy breve sobre una mujer que preparaba pan. Quería explicar cómo trabaja el reino de Dios.
La mujer tenía una gran cantidad de harina. Tomó un poco de levadura y la mezcló con la masa.
La levadura quedó dentro. Ya no se veía como antes, pero estaba allí.
La mujer amasó con sus manos.
Dobló la masa y la volvió a juntar. Después la dejó descansar.

Poco a poco, la masa comenzó a cambiar.
La levadura hizo su trabajo desde adentro. No transformó solamente un pedacito. Llegó a toda la masa.
La masa creció y quedó lista para preparar el pan.
Una pequeña cantidad de levadura había producido un gran cambio.

Jesús enseñó que el amor de Dios puede transformar nuestra vida desde adentro.
No se trata solamente de parecer buenos cuando alguien nos mira. Dios quiere ayudarnos a tener un corazón que ama.
Imagina que un amigo toma el juguete que estabas usando. Puedes sentir enojo. Esa emoción no te hace menos amado.
Pero puedes pedir ayuda, hablar sin golpear y buscar una solución. Poco a poco aprendemos otra manera de actuar.
O quizá ves que alguien está solo. El amor de Dios puede ayudarte a pensar en esa persona y acercarte.
Así, lo que recibimos de Jesús comienza a verse en nuestras palabras y acciones.
No siempre notamos cada cambio de un día para otro. Como la masa, vamos creciendo.
Podemos hablar con Dios con palabras sencillas. Podemos escuchar lo que Jesús enseña y practicarlo junto a nuestra familia.
Él no nos pide que finjamos. Nos invita a dejar que su amor nos ayude por dentro.
Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.
Adaptación de Mateo 13:33.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 7: Un poder que transforma y eleva. Leer la referencia