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Historia bíblica · Parte 6 de 12 · 4 min

Un encuentro junto al pozo

Después de recibir la promesa de Dios en Betel, Jacob siguió su viaje hacia la casa de sus familiares.

Pasaron los días. Finalmente, llegó cerca de un pozo donde descansaban varias ovejas.

Una piedra grande tapaba el pozo. Los pastores esperaban para dar de beber a sus rebaños.

Jacob se acercó.

“¿De dónde son?”

“De Harán”, respondieron.

“¿Conocen a Labán?”

“Sí. Mira, ahí viene su hija Raquel con las ovejas.”

Jacob miró hacia el camino.

Una joven se acercaba con el rebaño de su padre. Era Raquel.

Jacob fue hasta el pozo, apartó la piedra y dio agua a las ovejas.

Luego le contó quién era.

“Soy Jacob, el hijo de Rebeca, la hermana de tu papá.”

¡Raquel era de su familia!

Jacob se emocionó tanto que lloró. Después de aquel largo viaje, por fin había encontrado a sus familiares.

Jacob y Raquel junto al pozo mientras las ovejas beben agua
Junto al pozo, Jacob encontró a Raquel.

Raquel corrió a darle la noticia a su padre.

Labán salió a recibir a Jacob. Lo abrazó y lo invitó a su casa.

Jacob ya tenía un lugar donde descansar.

Labán recibe a Jacob junto a su casa mientras Raquel los acompaña
Labán recibió a Jacob en su hogar.

Se quedó a vivir allí y comenzó a ayudar con el trabajo.

Había ovejas que cuidar y muchas tareas por hacer. Jacob llevaba los rebaños al campo y se aseguraba de que tuvieran agua.

Después de un mes, Labán le preguntó:

“Jacob, ¿qué quieres recibir por tu trabajo?”

Labán tenía dos hijas. La mayor se llamaba Lea. La menor era Raquel.

Jacob se había enamorado de Raquel y quería casarse con ella.

Por eso le dijo a su tío:

“Trabajaré para ti siete años para poder casarme con Raquel.”

Labán aceptó el acuerdo.

El viajero que había llegado solo ya tenía un lugar donde quedarse y un trabajo que hacer. El encuentro junto al pozo había abierto una nueva etapa en su vida.

Ahora Jacob tendría que cuidar los rebaños y cumplir su palabra con paciencia. El cariño también se demuestra en las tareas de cada día, cuando ayudamos con cuidado y hacemos lo que prometemos.

Adaptación basada en Génesis 29:1–20

Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 17