Stories With a Purpose

Del Edén a Enoc · Parte 7 de 8 · 4 min

Consecuencias y misericordia

Caín había escuchado las consecuencias de haber matado a Abel. La tierra no le daría su fuerza como antes y él viviría como un errante. Ya no podía volver atrás y borrar el daño que había causado.

Entonces expresó su temor. Le dijo a Dios que su castigo era demasiado grande para soportarlo. Pensaba en alejarse, en quedarse sin un lugar seguro y en la posibilidad de que alguien quisiera matarlo.

Podemos comprender su preocupación con estas palabras sencillas: «Tengo miedo». Pero sentir temor por las consecuencias no es lo mismo que reconocer el sufrimiento de la persona herida. Caín todavía necesitaba volver su corazón hacia Dios.

Caín tenía miedo de lo que le esperaba.
Caín tenía miedo de lo que le esperaba.

El Señor escuchó. No prometió que las consecuencias desaparecerían ni declaró buena su decisión. Lo sucedido con Abel seguía siendo grave. Su hermano no volvería a caminar a su lado.

Sin embargo, Dios no permitió que la historia continuara con otra muerte por venganza. Advirtió que quien matara a Caín también enfrentaría consecuencias. La vida no debía seguir perdiéndose porque alguien quisiera devolver el daño.

Dios puso una señal sobre Caín para que quien lo encontrara no lo matara. La Biblia no nos dice cómo era esa señal. No necesitamos inventar su forma para entender lo importante: Dios estaba protegiéndolo contra la venganza.

Dios protegió a Caín contra la venganza.
Dios protegió a Caín contra la venganza.

Caín se alejó de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén. El camino que había elegido lo llevaba lejos del hogar de su familia y de la vida que había conocido.

Dios le había dado tiempo para arrepentirse. Aun así, Caín siguió resistiéndose a él. Había recibido misericordia, pero todavía necesitaba escuchar y cambiar de camino.

Caín se fue a vivir al oriente de Edén.
Caín se fue a vivir al oriente de Edén.

Nosotros podemos aprender a hacer algo diferente cuando nos equivocamos: decir la verdad, escuchar a quien hemos herido y aceptar ayuda para cambiar. Pedir perdón también significa estar dispuestos a dejar de hacer daño.

Cuando otra persona nos lastima, podemos buscar protección y contar lo sucedido. Perdonar no significa quedarnos donde hay peligro. Los adultos que nos cuidan pueden ayudarnos a poner límites y a estar seguros.

La historia de los dos hermanos nos deja una elección para cada día. Podemos alimentar el enojo o pedir ayuda para detenerlo. Podemos apartarnos de los demás o aprender a cuidarlos. Dios nos llama a escuchar su voz y escoger la vida.

Adaptación basada en Génesis 4:13–16

Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 5: Caín y Abel probados.

Para conversar en familia

  • Arrepentimiento
  • Compasión
  • Responsabilidad

Versículo para memorizar

“Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”

Proverbios 28:13 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Quitó Dios las consecuencias de lo que Caín había hecho?
  2. ¿Contra qué protegía Dios a Caín?
  3. Además de pedir perdón, ¿qué necesitamos estar dispuestos a cambiar?

Actividad · 2–5 minutos

Perdón con un cambio

Imaginen que alguien rompe a propósito una construcción de bloques. Practiquen decir qué ocurrió, escuchar cómo se siente la otra persona y ofrecer ayuda para reconstruir. Acuerden cómo evitar volver a hacerlo. Pedir perdón incluye dejar de causar daño.

Para practicar hoy: Puedo reconocer mi error, aceptar ayuda y cambiar lo que hace daño.

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Actividades de esta historia

Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.