Del Edén a Enoc · Parte 8 de 8 · 4 min
Set y Enoc: una amistad con Dios
Adán y Eva habían vivido una tristeza muy grande. Abel había muerto, y lo extrañaban.
Tiempo después, nació otro hijo. Eva lo llamó Set y agradeció a Dios por su llegada. En aquella familia que había conocido tanto dolor, comenzaba una nueva vida.

Set creció escuchando las enseñanzas de su padre. Adán le habló de Dios y de la promesa de un Salvador. Set aprendió a confiar en el Señor y quiso seguir sus caminos.

Cuando fue padre, Set llamó Enós a su hijo. En aquellos días, las personas comenzaron a invocar el nombre de Dios: lo buscaban y le hablaban en oración.

Pasaron los años. La familia creció, y nacieron nuevas generaciones.
Entre los descendientes de Set hubo un hombre llamado Enoc. Su padre se llamaba Jared. Enoc también formó una familia y tuvo un hijo llamado Matusalén.

La Biblia cuenta algo muy especial acerca de él: Enoc caminaba con Dios.
¿Qué significa eso?
Enoc vivía confiando en Dios. Buscaba su ayuda y quería agradarle con sus decisiones. Su amistad con el Señor formaba parte de su vida de cada día.
A su alrededor había personas que hacían mucho daño. Enoc no quería seguir aquel ejemplo.
Hablaba a otros del amor de Dios y les pedía que abandonaran sus malos caminos. Algunas personas lo escuchaban; otras se burlaban. Aun así, Enoc seguía compartiendo lo que había aprendido.
También buscaba momentos tranquilos para orar. Después de estar entre la gente, se apartaba para hablar con Dios y aprender a hacer su voluntad.

Durante muchos años, Enoc siguió viviendo así: confiando, orando y ayudando a otros a conocer al Señor.
Entonces sucedió algo extraordinario.
Dios se llevó a Enoc para estar con él. Enoc no tuvo que morir.

Su historia dejó una hermosa esperanza: Dios no había olvidado a las personas que confiaban en él.
Set había compartido con su familia lo que sabía de Dios. Generaciones después, Enoc había vivido esa fe cada día.
Nosotros también podemos conocer a Dios, hablarle en oración y pedirle ayuda para hacer lo bueno.
Esa amistad puede comenzar hoy.
Basado en Génesis 4:25–26; 5:18–24; Hebreos 11:5.
Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Ellen G. White, capítulo 6, «Set y Enoc». Adaptación infantil.
Para conversar en familia
- Amistad
- Oración
- Esperanza
- ¿Qué aprendió Set de su padre Adán?
- ¿Qué significa que Enoc caminaba con Dios?
- ¿Qué momento tranquilo podríamos elegir para hablar con Dios?
Actividad · 2–5 minutos
Un momento de amistad
Busquen un lugar tranquilo y elijan juntos un momento del día para orar. Cada persona puede dar gracias por algo y pedir ayuda para una decisión pequeña. Después piensen en una acción amable que puedan hacer hoy.
Para practicar hoy: Puedo hablar con Dios y pedirle ayuda para vivir con amor cada día.
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Actividades de esta historia
Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.