La creación · Parte 1 · 5 min
Un mundo comienza a despertar
Antes de los árboles, antes de los pájaros y antes de que una persona pudiera mirar el cielo, Dios ya estaba allí. La Biblia comienza diciendo que Dios creó los cielos y la tierra. Nuestro mundo no había sido siempre como lo conocemos.
La tierra estaba desordenada y vacía. La oscuridad cubría las aguas, y el Espíritu de Dios se movía sobre ellas. No había un camino para recorrer, una flor para oler ni una casa en la que alguien pudiera vivir.
Entonces Dios dijo: «Sea la luz». Y hubo luz. Lo que antes estaba oscuro comenzó a iluminarse. Dios vio que la luz era buena y la separó de la oscuridad. A la luz la llamó Día, y a la oscuridad la llamó Noche.
Pasó la tarde y llegó la mañana. Ese fue el primer día. La creación había comenzado. Todavía faltaban muchas cosas, pero la primera luz ya formaba parte del mundo que Dios estaba preparando.

En el segundo día, Dios hizo una expansión en medio de las aguas. Separó las aguas que estaban debajo de ella de las que estaban encima. A esa expansión la llamó Cielos. La Biblia nos cuenta así cómo Dios fue poniendo orden.
Podemos detenernos e imaginar aquel horizonte abierto. Aún no lo cruzaban las aves. Tampoco había árboles levantando sus ramas. Cada parte de la creación tendría su momento, y el segundo día terminó antes de que llegaran esas otras maravillas.

Después Dios mandó que las aguas debajo de los cielos se reunieran en un lugar y que apareciera lo seco. Las aguas se juntaron, y la tierra seca quedó a la vista. Ahora había costas y lugares donde después crecerían las plantas.
Dios llamó Tierra a lo seco y Mares a las aguas reunidas. Vio que aquello era bueno. El agua tenía su lugar, y también la tierra. Un mundo que había estado vacío empezaba a mostrar espacios distintos, preparados para lo que vendría.
Podemos imaginar la belleza de aquella tierra recién formada: colinas, ríos y paisajes agradables. No era todavía un mundo lleno de personas y animales. Era el comienzo de un hogar que Dios seguiría preparando con cuidado.

Al mirar una costa, un cielo abierto o la claridad que entra por una ventana, podemos recordar esta primera parte de la historia. Las cosas pequeñas que vemos cada día pertenecen a un mundo que empezó con la obra de Dios.
A veces nosotros también tenemos algo por preparar: un lugar para jugar, una mesa para compartir o una cama para descansar. Podemos hacerlo paso a paso y con cuidado. La creación apenas empezaba, pero cada paso tenía su lugar. Pronto la tierra recibiría un vestido de verde.
Adaptación basada en Génesis 1:1–10
Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 2: La creación.
Para conversar en familia
- Asombro
- Cuidado
Versículo para memorizar
“EN el principio crió Dios los cielos y la tierra.”
Génesis 1:1Reina-Valera 1909
- ¿Qué nombres dio Dios a la luz y a las tinieblas cuando las separó el primer día?
- ¿Qué te asombra al imaginar el primer cielo abierto sobre las aguas?
- ¿Qué lugar compartido puedes preparar con cuidado, paso a paso, esta semana?
Actividad · 2–5 minutos
Preparamos un lugar con cuidado
Elijan juntos un rincón para leer o una mesa para compartir. Decidan qué necesita, repartan tareas pequeñas y prepárenlo paso a paso. Al terminar, observen cómo cada tarea ayudó a que ese espacio quedara listo para disfrutarlo juntos.
Para practicar hoy: Puedo admirar la creación y cuidar los lugares que comparto con otros.
Más historias con estos valores
Rompecabezas
Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.
Abrir actividad →