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Daniel y sus amigos: fieles lejos de casa · Parte 7 de 8 · 4 min

Un mensaje en la pared

Pasaron los años, y en Babilonia gobernaba Belsasar. Una noche preparó una gran fiesta en el palacio. Había muchos invitados y copas sobre las mesas, pero el rey no estaba actuando con respeto hacia Dios.

Belsasar preparó una gran fiesta en el palacio.
Belsasar preparó una gran fiesta en el palacio.

Mandó traer los vasos que habían sido tomados del templo de Jerusalén. Los usaron en la fiesta mientras alababan a dioses hechos de distintos materiales. Algo que había sido dedicado a Dios era tratado como una diversión cualquiera.

De pronto aparecieron unos dedos que escribían sobre la pared, cerca de la lámpara. El rey pudo ver la escritura. La alegría ruidosa de la fiesta cambió cuando descubrió que no comprendía aquel mensaje.

Un mensaje apareció en la pared cerca de la lámpara.
Un mensaje apareció en la pared cerca de la lámpara.

Belsasar se llenó de temor. Llamó a los sabios y prometió grandes recompensas a quien leyera las palabras y explicara su significado. Sin embargo, ninguno pudo darle la respuesta que buscaba.

Entonces la reina entró y le habló de Daniel. Recordó que había demostrado sabiduría y que había explicado cosas difíciles en tiempos de Nabucodonosor. Le aconsejó que lo llamaran para escuchar lo que podía decir.

Daniel fue llevado ante el rey. Belsasar volvió a ofrecerle regalos y una posición importante si lograba explicar la escritura. Daniel no necesitaba recibir premios para hablar con honestidad.

Primero le recordó lo ocurrido a Nabucodonosor: había recibido poder, se había llenado de orgullo y había tenido que aprender que no era dueño de todo. Belsasar conocía aquella historia, pero no había aprendido su lección.

Daniel explicó que el rey había actuado con soberbia y había deshonrado a Dios. La mano que escribía no era un truco preparado por un invitado: el mensaje era una advertencia de parte de Dios.

Daniel explicó el mensaje con honestidad.
Daniel explicó el mensaje con honestidad.

Las palabras anunciaban que el tiempo del reino había sido contado, que el rey había sido examinado y que su reino sería dividido y entregado a otros. Sus riquezas no podían cambiar la verdad de aquella advertencia.

Belsasar ordenó que dieran a Daniel los honores prometidos. Pero los regalos no borraban lo que estaba sucediendo. Aquella misma noche terminó el reinado de Belsasar y Babilonia pasó a otras manos.

Al amanecer, la ciudad tenía un nuevo gobernante. La gran fiesta no había hecho más fuerte al reino, y fingir que todo estaba bien no había quitado sus problemas. Daniel había explicado el mensaje sin vender la verdad por una recompensa.

Al amanecer, Babilonia tenía un nuevo gobernante.
Al amanecer, Babilonia tenía un nuevo gobernante.

Podemos aprender de una advertencia antes de repetir un error. Si usamos algo que pertenece a otra persona, debemos cuidarlo y pedir permiso. Y cuando nos equivocamos, es mejor escuchar, decir la verdad y buscar cómo corregirlo.

Basado en Daniel 5 · Profetas y reyes, 43.

Para conversar en familia

  • Respeto
  • Honestidad
  • Escucha

Versículo para memorizar

“El que camina en integridad anda confiado”

Proverbios 10:9 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué hizo Belsasar con los vasos del templo?
  2. ¿Daniel cambió el mensaje para ganar regalos?
  3. ¿Cómo podemos cuidar algo que pertenece a otra persona?

Actividad · 2–5 minutos

Pedir permiso y cuidar

Elijan un objeto que pertenece a otra persona de la familia. Practiquen pedir permiso antes de usarlo, explicar cómo lo cuidarán y devolverlo a su lugar. Si ocurre un error, ensayen decir la verdad y pedir ayuda para arreglarlo.

Para practicar hoy: Puedo pedir permiso y decir la verdad.

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