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La creación · Historia 4 · 4 min

El agua y el cielo se llenan de vida

El agua y el cielo ya estaban preparados. Había luz para el día, luces para la noche y plantas sobre la tierra. En el quinto día sucedió algo maravilloso: aquellos espacios comenzaron a llenarse de seres vivos.

Dios mandó que las aguas produjeran abundantes criaturas vivientes y que las aves volaran sobre la tierra. El mar dejó de ser solamente un paisaje de agua. Ahora había vida moviéndose dentro de él.

Podemos imaginar peces de distintos colores nadando entre las plantas acuáticas. Unos son pequeños y se desplazan juntos. Otros tienen formas diferentes. Debajo de la superficie hay un mundo que no siempre vemos desde la orilla.

Los peces llenaron las aguas de vida.
Los peces llenaron las aguas de vida.

Dios creó también las grandes criaturas del mar. Podemos imaginar el movimiento del agua cuando una de ellas sale a la superficie y vuelve a sumergirse. La creación incluye lo pequeño y lo enorme.

Dios creó las grandes criaturas del mar.
Dios creó las grandes criaturas del mar.

Sobre la tierra aparecieron las aves. Ahora sí había alas cruzando el cielo y pájaros entre las ramas. El espacio que antes estaba silencioso podía llenarse de cantos y aleteos.

Algunas aves tienen picos largos; otras, pequeños. Sus plumas muestran distintos colores. No necesitamos conocer todos sus nombres para detenernos a observarlas sin asustarlas ni dañar el lugar donde viven.

Las aves llenaron el cielo de alas y cantos.
Las aves llenaron el cielo de alas y cantos.

Dios bendijo a aquellos seres vivos. Les dio la capacidad de multiplicarse y llenar las aguas y la tierra con su vida. Vio que lo que había creado era bueno. El quinto día estaba llegando a su fin.

La Biblia nos invita a ver que toda aquella variedad tuvo su lugar en el cuidado de Dios. Un pez escondido bajo el agua y un ave que pasa sobre nosotros pertenecen al mismo mundo lleno de regalos.

Cuando encontremos un pájaro, podemos hablar bajito y mirarlo desde una distancia respetuosa. También podemos cuidar los ríos y las playas, recogiendo nuestra basura con ayuda de un adulto. Disfrutar de la creación incluye proteger el hogar de otros seres vivos.

Pasó la tarde y llegó la mañana. El agua tenía sus habitantes y el cielo estaba lleno de alas. Todavía faltaba otra parte de la historia: los animales que caminarían sobre la tierra.

Adaptación basada en Génesis 1:20–23

Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 2: La creación.

Para conversar en familia

  • Respeto
  • Cuidado

Versículo para memorizar

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!”

Salmos 104:24 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué seres vivos llenaron el agua y el cielo en el quinto día?
  2. ¿Cómo podemos observar un pájaro sin asustarlo?
  3. ¿Qué podemos hacer para cuidar el hogar de los peces y las aves?

Actividad · 2–5 minutos

Un hogar limpio para los animales

Imaginen que una mesa es la orilla de un río. Un adulto coloca encima tres papeles limpios como si fueran basura. Recójanlos juntos y pónganlos en el recipiente correcto. Hablen de cómo llevarse su basura ayuda a los animales. Cuando salgan, recojan solo sus propios residuos con un adulto; no toquen objetos peligrosos.

Para practicar hoy: Puedo observar a los animales con respeto y llevarme mi basura para cuidar su hogar.

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Página para colorear

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