Del Edén a Enoc · Parte 3 · 4 min
Una promesa fuera del jardín
Adán y Eva escucharon al Señor después de haber desobedecido. Su decisión había traído consecuencias verdaderas. La vida ya no sería como había sido en el jardín, y el dolor y la muerte alcanzarían a la familia humana.
Pero Dios no les habló solamente de lo que habían perdido. Al dirigirse a la serpiente, anunció que el mal no tendría la última palabra. La descendencia de la mujer heriría la cabeza de la serpiente, aunque también sufriría una herida.
Aquellas palabras contenían una promesa de esperanza. Patriarcas y profetas explica que anunciaban al Salvador que vencería al enemigo. Jesús vendría a rescatarnos, y el amor de Dios no había terminado con la desobediencia de Adán y Eva.

También tendrían que aprender a vivir en un mundo cambiado. La tierra produciría espinos y cardos. Conseguir alimento requeriría trabajo y esfuerzo, y ya no podrían evitar todas las dificultades.
Dios hizo túnicas de pieles y los vistió. Les proporcionó lo que necesitaban para salir del jardín. Aun mientras enfrentaban las consecuencias, recibían una muestra concreta de su cuidado.
Llegó el momento de dejar el Edén. Adán y Eva salieron del hogar que habían conocido desde el principio. La despedida era triste, pero llevaban consigo la promesa de Dios.

Al oriente del jardín, Dios puso querubines para custodiar el camino al árbol de la vida. También había una espada encendida que se movía en todas direcciones. La entrada quedaba guardada, y ellos no podían regresar para comer de aquel árbol.
Fuera del jardín, tenían que continuar juntos. Podían preparar la tierra, sembrar y ayudarse en el trabajo de cada día. Las dificultades no borraban la promesa que habían escuchado ni el cuidado que ya habían recibido.
Con el tiempo, su familia crecería. Sus hijos conocerían la historia del jardín y también la esperanza que Dios había dado a sus padres. Antes de escuchar acerca de Caín y Abel, recordemos esto: las decisiones tienen consecuencias, y Dios abrió un camino de salvación.

Basado en Génesis 3:14-24 · Patriarcas y profetas, 3 · Patriarcas y profetas, 4.
Para conversar en familia
- Esperanza
- Compasión
- Perseverancia
- ¿Qué esperanza dio Dios después de la desobediencia?
- ¿Cómo cuidó Dios de Adán y Eva antes de que salieran?
- ¿Quiénes custodiaban el camino al árbol de la vida?
Actividad · 2–5 minutos
Ayudarnos a continuar
Llenen juntos una maceta con tierra y siembren una semilla con ayuda de un adulto. Repartan dos tareas sencillas: revisar la tierra y regar cuando haga falta. Recuerden que Adán y Eva tuvieron que trabajar fuera del jardín, pero podían ayudarse y confiar en la promesa de Dios.
Para practicar hoy: Puedo ayudar y recordar que Dios no nos abandona.
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