Del Edén a Enoc · Parte 2 · 4 min
¿Dónde estás?
Adán y Eva habían comido del árbol del que Dios les había dicho que no comieran. Ahora sentían miedo. Al oír al Señor en el jardín, buscaron un lugar donde esconderse entre los árboles.
Las hojas se movían alrededor de ellos. El jardín que antes habían recorrido con alegría se convirtió en un lugar donde intentaban ocultarse. Pero esconderse no podía cambiar lo que había ocurrido.
Entonces Dios llamó a Adán. «¿Dónde estás tú?», le preguntó. El Señor sabía dónde estaba, pero lo estaba invitando a salir de su escondite y hablar con él.

Adán respondió que había oído su voz y había tenido miedo. Por eso se había escondido. Estaba diciendo algo verdadero acerca de su temor, pero todavía debía responder por su decisión.
Dios le preguntó si había comido del árbol que le había prohibido. Adán señaló a la mujer que estaba con él. Dijo que ella le había dado del fruto y que él había comido.
Después Dios habló con Eva y le preguntó qué había hecho. Ella respondió que la serpiente la había engañado y que había comido. El engaño era real, pero Eva también había tomado una decisión.

Ni Adán ni Eva podían volver atrás y cambiar aquel momento. Tampoco podían arreglarlo poniendo toda la responsabilidad en otro. Cada uno necesitaba reconocer lo que había hecho delante de Dios.
El Señor no dejó de hablarles porque hubieran desobedecido. Los buscó y escuchó sus respuestas. Había consecuencias que enfrentar, pero no estaban fuera del alcance de su cuidado.
Cuando hacemos algo malo, podemos sentir ganas de escondernos o culpar a alguien más. Podemos contar lo que pasó, reconocer nuestra parte y pedir ayuda para reparar lo que sea posible. La voz de Dios en el jardín nos recuerda que podemos acercarnos a él con la verdad.

Basado en Génesis 3:8-13 · Patriarcas y profetas, 3.
Para conversar en familia
- Honestidad
- Responsabilidad
- Confianza en Dios
Versículo para memorizar
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados”
1 Juan 1:9 · fragmentoRVR1960
- ¿Por qué se escondieron Adán y Eva?
- ¿A quiénes señalaron cuando Dios les preguntó qué habían hecho?
- ¿Cómo puedes contar un error sin poner toda la culpa en otra persona?
Actividad · 2–5 minutos
Contarlo con la verdad
Un adulto propone que alguien derramó agua sin querer y la dejó en el piso. Practiquen decir «Yo derramé el agua. Necesito ayuda para limpiarla». Busquen juntos una forma segura de reparar lo ocurrido, sin regaños ni señalar a otra persona.
Para practicar hoy: Puedo decir la verdad y pedir ayuda para reparar lo que hice.
Más historias con estos valores
Actividades de esta historia
Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.