Siguiendo a Jesús · Parte 35 de 40 · 3 min
Jesús llama a María por su nombre
María Magdalena estaba fuera de la tumba, llorando. El cuerpo de Jesús no estaba allí, y ella todavía no comprendía lo que había sucedido.
Se inclinó para mirar dentro. Había dos ángeles, quienes le preguntaron por qué lloraba.
María dijo que se habían llevado a su Señor y que no sabía dónde lo habían puesto.
Después se volvió y vio a alguien cerca. Era Jesús, pero al principio no lo reconoció.
Los pájaros cantaban en el jardín a su alrededor.

Pensó que quizá era el encargado del jardín. Le preguntó dónde habían llevado el cuerpo de Jesús.
Entonces Jesús dijo su nombre: María.
“¡María!”
De pronto reconoció su voz. ¡Aquel a quien amaba estaba vivo!
Su tristeza se transformó en alegría. Jesús le dio un mensaje para llevar a sus amigos.
María fue de prisa a contarles a los discípulos.
Les dijo que había visto al Señor y compartió lo que él le había dicho.
Jesús no veía a María como una persona más entre la multitud. Conocía su nombre y le importaban sus lágrimas.
Podemos ayudar a alguien a sentirse valorado aprendiendo su nombre, escuchándolo con atención y notando cuando está triste. El cuidado amoroso puede convertir un momento de soledad en uno de esperanza.
Relato basado en Juan 20:11–18.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 82. Abrir el libro