Siguiendo a Jesús · Parte 17 de 40 · 3 min
Jesús recibe a los niños
Unos padres llevaron a sus hijos hasta Jesús. Querían que los bendijera y orara por ellos.
Las familias se acercaron juntas.
Pero algunos discípulos pensaron que Jesús estaba demasiado ocupado. Intentaron hacer que las personas se fueran.
Jesús vio lo que sucedía y no estuvo de acuerdo. Los niños no eran una molestia para él.
Pidió a sus discípulos que dejaran venir a los niños y no se lo impidieran. El reino de Dios pertenecía a personas como esos pequeños.
“Dejen que los niños vengan a mí.”

Jesús tomó a los niños en sus brazos.
Puso sus manos sobre ellos y los bendijo. Cada niño podía recibir su cuidado sin tener que ser mayor, más rico o más importante.
Jesús también enseñó que debemos recibir el reino de Dios con la confianza de un niño.
Los padres habían llegado esperando una bendición. Encontraron que Jesús recibía a sus hijos con alegría.
A veces los adultos están ocupados, pero los niños siguen mereciendo ser escuchados y tratados con ternura. Podemos hablar con un adulto de confianza cuando necesitamos ayuda.
Podemos seguir a Jesús recibiendo a los niños más pequeños, escuchándolos y haciéndoles espacio en nuestros juegos.
Su amor incluye a las personas más pequeñas de la multitud.
Relato basado en Marcos 10:13–16.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 56. Abrir el libro