Siguiendo a Jesús · Parte 18 de 40 · 2 min
El joven que tenía muchas cosas
Un joven que tenía muchas posesiones corrió hasta Jesús. Se arrodilló ante él y preguntó qué debía hacer para recibir la vida eterna.

Jesús habló de los mandamientos de Dios. El joven dijo que los había guardado desde pequeño.
Jesús lo miró con amor. Vio una cosa que todavía sujetaba su corazón.
Le pidió vender lo que tenía, dar a los pobres y venir a seguirlo.

El joven se entristeció. Tenía tantas cosas y no quería soltarlas.
Se fue con tristeza.

Jesús explicó a sus discípulos lo difícil que puede ser entrar en el reino de Dios cuando las riquezas sujetan fuertemente el corazón.
Los discípulos se preguntaron cómo alguien podía salvarse. Jesús les recordó que lo imposible para las personas es posible para Dios.
Tener cosas no es lo mismo que tener paz. Un regalo se vuelve un problema cuando lo amamos más que a Dios o a las personas que necesitan nuestro cuidado.
Podemos comenzar compartiendo, dando gracias y recordando que una persona importa más que una posesión.

Relato basado en Marcos 10:17–27.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 57. Abrir el libro
Para conversar en familia
- Generosidad
- ¿Qué le pidió Jesús al joven que hiciera con sus posesiones?
- ¿Por qué crees que el joven se marchó tan triste?
- ¿Cómo podemos mostrar que una persona importa más que nuestras cosas?
Actividad · 2–5 minutos
Compartir un momento
Elige con un adulto un juguete que quieras usar juntos durante unos minutos. Acuerden cómo cuidarlo y turnarse. Después conversen sobre la alegría de compartir una experiencia, sin necesidad de regalar algo que no deseas regalar.
Para practicar hoy: Podemos cuidar nuestras cosas y usarlas para compartir momentos con otros.
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Contar y elegir
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