La creación · Historia 5 · 4 min
Animales por todas partes
Llegó el sexto día de la creación. Los peces ya nadaban en el agua y las aves volaban sobre la tierra. Pero la historia todavía no había terminado.
Dios mandó que la tierra produjera seres vivientes de distintas clases. Hizo los animales domésticos, los animales del campo y los pequeños seres que se mueven por el suelo. Vio que era bueno.
Podemos imaginar animales grandes dando sus primeros pasos por un paisaje verde. Un elefante avanza lentamente y mueve su trompa. Una jirafa alcanza las hojas altas. Cada uno tiene un cuerpo distinto y su propia manera de moverse.

También podemos mirar más cerca del suelo. Un conejo levanta las orejas entre la hierba. Una criatura pequeña avanza junto a una piedra. No hace falta ser enorme para tener un lugar en la creación.

Aquel mundo original era hermoso y estaba en paz. Podemos imaginar a los animales descansando sin temor, en un paisaje abundante que todavía no conocía el dolor del mundo en que vivimos.
Un león descansa y respira con calma. Su melena es impresionante, y cerca de él un cordero tiene una lana suave. Son distintos, pero ninguno queda fuera de la mirada del Creador. La variedad no estorba: hace más rico el mundo.

Hoy necesitamos tratar a los animales con respeto y seguir las indicaciones de los adultos. Un animal que vemos en un libro no siempre puede acercarse a nosotros con seguridad. Podemos admirarlo sin perseguirlo ni invadir su espacio.
Quizá haya un animal al que podamos ayudar dando agua limpia, cuidando su hogar o aprendiendo a tocarlo con suavidad cuando un adulto lo permita. El cariño también se nota en cómo usamos nuestras manos.
La tierra ya tenía animales grandes y pequeños. Dios vio que eran buenos. Sin embargo, aquel sexto día aún guardaba una creación especial: las personas que podrían conocerlo, amarse y cuidar el hogar que estaban por recibir.
Adaptación basada en Génesis 1:24–25
Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 2: La creación.
Para conversar en familia
- Cuidado
- Respeto
- ¿Qué animales grandes y pequeños aparecen en esta historia?
- ¿Qué necesitan los animales para vivir y estar bien cuidados?
- ¿Cómo podemos admirar a un animal sin asustarlo ni invadir su espacio?
Actividad · 2–5 minutos
Preguntar antes de cuidar
Elijan un animal de peluche o imaginen uno de la historia. Un adulto hace de cuidador. Cada niño pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» y el adulto propone una ayuda sencilla, como preparar un recipiente de agua imaginaria o dejar espacio para descansar. Hablen de por qué debemos pedir permiso a un adulto antes de acercarnos a un animal real.
Para practicar hoy: Puedo tratar a los animales con cariño y preguntar a un adulto cómo ayudarlos con seguridad.
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Rompecabezas
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