Siguiendo a Jesús · Parte 32 de 40 · 5 min
El amor de Jesús en la cruz
Jesús fue llevado a un lugar llamado Calvario. Allí fue puesto en una cruz entre dos hombres que también habían sido condenados a morir.

Las personas caminaron por el camino hacia la colina.
Era un día muy triste. Jesús era inocente, pero estaba sufriendo por el mal que había en nuestro mundo.
Incluso entonces mostró amor. Oró para que su Padre perdonara a quienes lo estaban lastimando.
“Padre, perdónalos.”
En ese mismo lugar había varios soldados que habían puesto a Jesús y a los otros dos hombres en la cruz. Estos soldados se repartieron las ropas de Jesús en cuatro partes, una para cada uno. Su túnica estaba tejida de una sola pieza, sin costuras. Para no romperla, echaron suertes y decidieron quién se quedaría con ella. Así se cumplía lo que las Escrituras habían anunciado acerca de sus ropas.

Algunos de los gobernantes también se burlaban de Jesús. Uno de ellos decía con desprecio: «A otros salvó; sálvese a sí mismo». Jesús seguía mostrando amor, aun cuando lo insultaban.
Uno de los hombres que estaba a su lado le pidió que lo recordara. Jesús le dio la esperanza de estar con él en el paraíso.
Jesús también vio a su madre cerca. Le pidió a un discípulo amado que cuidara de ella.

Su amor alcanzaba a quienes estaban a su lado, a los amigos que lloraban y a quienes no comprendían lo que hacían.
Lo que estaba sucediendo era tan importante, que incluso en el cielo se observó algo inesperado. El día se oscureció sobre la tierra. Aunque era mediodía, el sol dejó de dar su luz y una oscuridad extraordinaria cubrió toda la región. Aquellas tinieblas duraron hasta las tres de la tarde. Era una señal solemne en medio de lo que estaba sucediendo con Jesús.
Finalmente, Jesús murió. Sus amigos estaban llenos de tristeza.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Aquella cortina gruesa separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo. Nadie la cortó con sus manos: el desgarro comenzó en lo alto y llegó hasta el suelo. Era otra señal extraordinaria de lo que había sucedido aquel día.

Los cristianos recuerdan la cruz porque Jesús entregó su vida para salvarnos. Pero su muerte no sería el final. Dios había prometido que resucitaría.
Al recordar su amor, podemos elegir el perdón y el cuidado. La bondad de Jesús no desapareció cuando el día se volvió más oscuro.

Relato basado en Lucas 23:26–49, Juan 19:23–27 y Mateo 27:50–51.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulos 78–79. Abrir el libro
Para conversar en familia
- Amor
- Perdón
Versículo para memorizar
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”
Juan 15:13RVR1960
- ¿A quién pidió Jesús que cuidara de su madre?
- ¿Cómo crees que se sintieron sus amigos durante aquel día tan triste?
- ¿Qué ayuda sencilla podemos ofrecer a alguien que está sufriendo?
Actividad · 2–5 minutos
Cuidar en un día triste
Hablen con calma de una manera de acompañar a alguien triste: escuchar, traerle algo que necesita o sentarse cerca si lo desea. Elijan una y practíquenla con un adulto, sin representar la cruz ni sus sufrimientos.
Para practicar hoy: Podemos mostrar amor acompañando y cuidando a alguien en un día difícil.
Más historias con estos valores
Crucigrama
Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.
Abrir actividad →