Historia bíblica · Parte 6 de 7 · 4 min
Una estrella guía a los sabios
Lejos de Belén, en tierras de Oriente, unos sabios habían visto una estrella especial.
Comprendieron que anunciaba el nacimiento de un rey.
Querían encontrarlo y adorarlo.
Prepararon regalos y emprendieron un largo viaje.

El camino los llevó hasta Jerusalén.
Allí comenzaron a preguntar:
—¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Vimos su estrella y hemos venido a adorarlo.
El rey Herodes escuchó la noticia.
Pero no se alegró. Le preocupaba que hubiera nacido otro rey.
Herodes reunió a los principales sacerdotes y a los maestros que conocían las Escrituras.
Les preguntó dónde debía nacer el Salvador prometido.
Ellos le respondieron: en Belén.
Las palabras de los profetas señalaban aquel lugar.
Después, Herodes habló en secreto con los sabios.
Les preguntó cuándo habían visto la estrella.
Luego los envió a Belén.
—Busquen al niño —les dijo—. Cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.

Pero Herodes no estaba siendo sincero. No quería adorar a Jesús.
Los sabios continuaron su camino.
Y volvieron a ver la estrella.
¡Qué alegría sintieron!
La estrella los guio hasta el lugar donde estaba el niño.
Entraron en una casa y encontraron a Jesús con María, su madre.
Habían llegado.
Después de tanto buscar, podían verlo.
Los sabios se inclinaron y lo adoraron.
Luego abrieron sus tesoros.
Le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Eran regalos valiosos que habían llevado para honrarlo.

Jesús no estaba en el palacio de Jerusalén.
Sin embargo, los sabios lo adoraron con alegría.
Reconocieron al rey que habían venido a buscar.
Su viaje no terminaba allí. Todavía tenían que regresar a su tierra.
Pero esa noche recibieron una advertencia en sueños: no debían volver a Herodes.
Dios los estaba guiando para que no ayudaran al rey a encontrar al niño.
Los sabios obedecieron.
Eligieron otro camino para regresar a casa.
Habían viajado desde muy lejos.
Ahora volvían con el recuerdo de un encuentro maravilloso.
Habían conocido a Jesús.
Sus regalos quedaron con la familia, pero ellos se llevaron una alegría que no cabía en ningún cofre.
María y José siguieron cuidando al niño.
Todavía no sabían que pronto tendrían que salir de Belén.
La historia del nacimiento de Jesús continuará.
Adaptación de Mateo 2:1–12.
Apoyo: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 6: Su estrella hemos visto.