Historia bíblica · Parte 4 de 7 · 4 min
Una buena noticia para los pastores
En los campos cercanos a Belén había unos pastores.
Era de noche.
Los pastores cuidaban sus ovejas para que estuvieran seguras.

De pronto, un ángel del Señor apareció delante de ellos.
Una luz maravillosa los rodeó.
¡Los pastores se asustaron!
Nunca habían visto algo así.
Pero el ángel les habló:
—No tengan miedo. Hoy ha nacido en Belén el Salvador, Cristo el Señor.
¡El Salvador había nacido!
Aquella buena noticia daría mucha alegría a todo el pueblo.
El ángel les explicó cómo encontrarlo:
—Verán a un bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Entonces apareció una multitud de ángeles.
Alababan a Dios y anunciaban su paz.

La noche, que había parecido tan tranquila, se llenó de una alegría que los pastores nunca olvidarían.
Después, los ángeles regresaron al cielo.
Los pastores se miraron. Tenían que ir a Belén.
—Vamos a ver lo que ha sucedido —se dijeron.
Se apresuraron para encontrar al niño.
Y lo encontraron tal como el ángel les había anunciado.
Allí estaban María y José.
Y allí estaba Jesús, acostado en el pesebre.

Los pastores habían pasado de cuidar sus ovejas a conocer al Salvador.
No habían sido invitados porque fueran ricos o famosos.
Dios había compartido la noticia con ellos.
Los pastores contaron lo que habían visto y escuchado en el campo.
Hablaron del ángel. Hablaron de la luz.
Hablaron de las palabras que anunciaban el nacimiento de Jesús.
Quienes los escuchaban se maravillaban.
María prestaba mucha atención. Guardaba todas aquellas cosas en su corazón y pensaba en ellas.
Después, los pastores regresaron.
Volvieron a sus campos y a sus ovejas, pero ya no se sentían igual que antes.
Alababan a Dios por todo lo que habían visto y oído.
La noticia era verdadera. El bebé estaba allí.
Dios había enviado al Salvador.
Aquella noche les recordó que ellos también eran importantes para Dios.
Y la alegría que habían recibido era demasiado grande para guardarla solamente para ellos.
La historia del nacimiento de Jesús continuará.
Adaptación de Lucas 2:8–20.
Apoyo: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 4: Un salvador os es nacido.