Siguiendo a Jesús · Parte 13 de 40 · 2 min
Una luz en la montaña
Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta. Dejaron a las multitudes abajo y pasaron tiempo con él.
Los amigos subieron juntos a la montaña.
Allí sucedió algo maravilloso. El rostro de Jesús resplandeció, y su ropa se volvió brillante como la luz.
Moisés y Elías aparecieron y hablaron con él. Los discípulos vieron un poco de la gloria que pertenecía a Jesús.
Pedro quiso construir tres refugios, uno para cada uno. Todavía no comprendía lo que significaba aquel momento.

Una nube luminosa los rodeó. Una voz dijo que Jesús era el Hijo amado de Dios y les pidió escucharlo.
Los discípulos tuvieron miedo y cayeron al suelo. Jesús se acercó y los tocó.
Les pidió levantarse y no tener miedo. Cuando miraron, vieron solamente a Jesús.
Más tarde bajaron de la montaña. Jesús les pidió esperar hasta después de su resurrección antes de contar lo que habían visto.
Un momento hermoso había fortalecido su confianza para los días difíciles que vendrían.
Cuando sentimos miedo, podemos recordar que Jesús trata con ternura a quienes necesitan consuelo. Escucharlo importa más que intentar hacernos importantes.
Relato basado en Mateo 17:1–9.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 46. Abrir el libro