Siguiendo a Jesús · Parte 6 de 40 · 2 min
Una conversación junto al pozo
Jesús viajaba por Samaria. Cansado del camino, se sentó junto al pozo de Jacob mientras sus discípulos fueron a comprar comida.
Una mujer llegó para sacar agua.
Su cántaro quedó junto al pozo.
Jesús le pidió un poco de agua. Ella se sorprendió de que le hablara. Los judíos y los samaritanos solían mantenerse separados, pero Jesús la trató con respeto.
Él le habló del agua viva, un regalo de Dios que da vida en nuestro interior.
Al principio la mujer pensó que hablaba del agua del pozo. Mientras conversaban, comenzó a entender que él ofrecía algo mayor.

Jesús conocía su vida, y ella comprendió que no era un viajero cualquiera. Hablaron de adorar a Dios con un corazón sincero.
Cuando ella mencionó al Mesías, Jesús le dijo que él era a quien esperaba.
La mujer dejó su cántaro y se apresuró hacia el pueblo. Invitó a las personas a conocerlo.
Muchos llegaron, escucharon y creyeron. Le pidieron a Jesús que se quedara, y pasó dos días con ellos.
La bondad de Jesús cruzó una antigua barrera. Podemos recibir a personas cuyas familias o costumbres sean diferentes y escuchar sus historias con respeto.
Relato basado en Juan 4:1–42.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 19. Abrir el libro