Siguiendo a Jesús · Parte 2 de 40 · 3 min
Jesús elige obedecer a Dios
Después de su bautismo, Jesús fue al desierto. Pasó tiempo con Dios, lejos de los pueblos llenos de gente.
El viento recorría la tierra seca.
Jesús llevaba mucho tiempo sin comer y tenía hambre. El tentador le dijo que convirtiera las piedras en pan.
Jesús podía usar su poder para sí mismo. En cambio, respondió con palabras de las Escrituras. La vida depende de la palabra de Dios, no solamente del pan.
Después el tentador quiso que Jesús saltara desde el templo para obligar a Dios a rescatarlo. Jesús se negó a poner a Dios a prueba.

Entonces el tentador le ofreció los reinos del mundo si lo adoraba.
Jesús respondió que solamente debía adorar y servir a Dios. No elegiría un camino malo para conseguir algo maravilloso.
El tentador se fue, y llegaron ángeles para cuidar a Jesús.
Su cuerpo hambriento necesitaba ayuda, pero su confianza había permanecido en su Padre.
A veces una mala decisión promete un premio fácil. Podemos detenernos, recordar lo que es bueno y pedir ayuda a Dios y a un adulto de confianza.
Sentir una tentación no significa que ya hicimos algo malo. Jesús comprende los momentos difíciles y nos ayuda a elegir lo correcto.
Relato basado en Mateo 4:1–11.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulos 12–13. Abrir el libro