Siguiendo a Jesús · Parte 1 de 40 · 3 min
Jesús es bautizado
Muchas personas llegaban al río Jordán para escuchar a Juan. Él les pedía que dejaran las malas decisiones y se prepararan para recibir a quien Dios enviaría.
Un día Jesús llegó desde Galilea. Quería que Juan lo bautizara.
El agua del río se movía a su alrededor.
Juan se sorprendió. Sabía que Jesús era mayor que él. Pero Jesús le explicó que eso era lo correcto para ambos.
Juan bautizó a Jesús, y Jesús salió del agua.

Los cielos se abrieron. El Espíritu de Dios descendió como una paloma y se posó sobre Jesús.
Una voz del cielo dijo que Jesús era el Hijo amado de Dios y que Dios estaba complacido con él.
“Este es mi Hijo amado. Estoy complacido con él.”
Jesús comenzaba su trabajo entre las personas. Les enseñaría, las ayudaría y les mostraría el amor del Padre.
Juan había preparado el camino, pero ahora las personas podían mirar a Jesús mismo.
El bautismo nos recuerda que pertenecer a Dios es un comienzo. Podemos aprender a escuchar, hacer preguntas y seguir a Jesús mientras crecemos.
El amor de Dios no es un premio para quien sea más alto o más listo. Él nos invita a confiar y caminar bajo su cuidado.
Relato basado en Mateo 3:13–17.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 11. Abrir el libro