Stories With a Purpose

Un milagro de Jesús · Parte 16 de 20 · 3 min

Jesús abrió sus oídos

Jesús estaba en una región llamada Decápolis. Algunas personas llevaron hasta él a un hombre que no podía oír bien y tenía dificultad para hablar.

Algunas personas acompañaron al hombre hasta Jesús.
Algunas personas acompañaron al hombre hasta Jesús.

Querían que Jesús lo ayudara. El hombre también necesitaba ser tratado con respeto, sin sentirse como un espectáculo.

Jesús lo apartó un poco de la multitud.

Jesús lo llevó a un lugar tranquilo.
Jesús lo llevó a un lugar tranquilo.

Se acercó para atenderlo personalmente. Usó gestos que el hombre podía ver y comprender, acercando las manos a sus oídos y atendiendo su dificultad para hablar.

Jesús miró al cielo y suspiró. Después dio la indicación de que se abrieran sus oídos.

Jesús miró al cielo y suspiró.
Jesús miró al cielo y suspiró.
Jesús ayuda con ternura a un hombre, acercando una mano a su oído.
Jesús atendió al hombre lejos de la multitud.

El hombre pudo escuchar y hablar con claridad.

Su dificultad había cambiado. Quienes lo conocían quedaron maravillados por lo que Jesús había hecho.

Sus amigos se maravillaron por lo que Jesús había hecho.
Sus amigos se maravillaron por lo que Jesús había hecho.

Jesús pidió que no lo anunciaran por todas partes. Pero las personas estaban tan sorprendidas que seguían contándolo.

Decían que Jesús hacía bien todas las cosas.

Un hombre sonríe al escuchar los sonidos de aves cerca de Jesús.
El hombre descubrió que podía escuchar.

El cuidado de Jesús nos enseña a pensar en la manera en que otra persona puede recibir nuestra ayuda.

Si alguien no oye como nosotros, podemos mirarlo al hablar, usar gestos adecuados y preguntar qué le resulta útil. No necesitamos gritar ni burlarnos.

Podemos mirarnos al hablar y usar gestos que ayuden.
Podemos mirarnos al hablar y usar gestos que ayuden.

Hay personas que usan lengua de señas, aparatos o distintas formas de comunicarse. Todas merecen atención y amistad.

El hombre de esta historia recibió un milagro. Nuestro cariño no debe depender de que alguien cambie su manera de escuchar o hablar.

Podemos hacer lugar para todos tal como son.

Podemos hacer lugar para todos tal como son.
Podemos hacer lugar para todos tal como son.

Jesús se acercó personalmente. Nosotros también podemos detenernos y tratar a cada persona con respeto.

Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.

Relato basado en Marcos 7:31–37.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 44. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Respeto
  • Compasión
  • Amistad

Versículo para memorizar

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Marcos 12:31 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Por qué Jesús apartó un poco al hombre de la multitud?
  2. ¿Cómo podría sentirse alguien si lo trataran como un espectáculo?
  3. ¿Qué puedes preguntar para saber cómo prefiere comunicarse otra persona?

Actividad · 2–5 minutos

Distintas formas de comunicarnos

Elijan un saludo y expresen su significado con palabras, un gesto o señalando algo. Cada persona puede escoger la forma que le resulte cómoda. Conversen sobre preguntar qué ayuda, sin fingir una discapacidad ni burlarse de ninguna manera de hablar.

Para practicar hoy: Puedo adaptar mi forma de comunicarme y recibir a cada persona tal como es.

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Encuentra las diferencias

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