Un milagro de Jesús · Parte 12 de 20 · 4 min
La hija de Jairo se levantó
Jairo estaba muy preocupado. Era uno de los encargados de la sinagoga, y su hija estaba gravemente enferma.

Buscó a Jesús, se arrodilló y le pidió que fuera a su casa. Su pequeña necesitaba ayuda.

Jesús comenzó a caminar con Jairo.
En el camino se detuvo para atender a una mujer. Mientras tanto, llegaron personas de la casa con una noticia muy triste: la niña había muerto.

Jesús escuchó lo que dijeron. Animó a Jairo a seguir confiando y continuó hacia la casa.
Cuando llegaron, había llanto y mucho dolor. Jesús entró con los padres de la niña y tres de sus discípulos.

Jesús les preguntó: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme». La niña había muerto, pero Jesús sabía que podía devolverle la vida. Para él, la muerte es como un sueño del que tiene poder para despertar a quienes han muerto.
Algunas personas se burlaron de Jesús. No creían que pudiera ayudar a la niña. Él pidió que salieran y entró en el cuarto con el padre, la madre y los tres discípulos.

Se acercó a ella y tomó su mano.

La niña recibió vida, se puso de pie y comenzó a caminar. Tenía doce años.

Sus padres estaban asombrados. Jesús recordó una necesidad muy sencilla: pidió que le dieran algo de comer.
La niña pudo levantarse y caminar.
Jesús había hecho algo extraordinario, pero también se interesó por el hambre de la niña.
Su cuidado alcanzaba tanto la vida como las necesidades pequeñas.
Cuando alguien ha estado enfermo, podemos ayudar a que descanse, llevarle lo que necesita o hablar con calma. Un adulto puede indicarnos cómo hacerlo.

También podemos recordar a las familias que pasan por momentos tristes. No tenemos que saber todas las respuestas para acompañar con amor.
Jesús recibió la preocupación de Jairo. Nosotros podemos contarle nuestras necesidades y cuidar a los demás con ternura.
Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.
Relato basado en Marcos 5:21–24, 35–43.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 36. Abrir el libro
Para conversar en familia
- Confianza en Dios
- Compasión
- Esperanza
- ¿Qué necesidad sencilla recordó Jesús después de que la niña se levantó?
- ¿Cómo pudieron sentirse los padres de la niña cuando volvió a caminar?
- ¿Cómo puede un adulto ayudarte a cuidar a alguien que ha estado enfermo?
Actividad · 2–5 minutos
Cuidar las pequeñas necesidades
Imaginen que alguien de la familia necesita descansar después de estar enfermo. Nombren tres maneras tranquilas de acompañarlo. Un adulto elige cuál sería adecuada: hablar bajito, dejar espacio o traer un objeto seguro que la persona pida.
Para practicar hoy: El cariño también se muestra al atender necesidades pequeñas.
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Reconocer emociones
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