Un milagro de Jesús · Parte 12 de 20 · 3 min
La hija de Jairo se levantó
Jairo estaba muy preocupado. Era uno de los encargados de la sinagoga, y su hija estaba gravemente enferma.
Buscó a Jesús, se arrodilló y le pidió que fuera a su casa. Su pequeña necesitaba ayuda.
Jesús comenzó a caminar con Jairo.
En el camino se detuvo para atender a una mujer. Mientras tanto, llegaron personas de la casa con una noticia muy triste: la niña había muerto.
Jesús escuchó lo que dijeron. Animó a Jairo a seguir confiando y continuó hacia la casa.

Cuando llegaron, había llanto y mucho dolor. Jesús entró con los padres de la niña y tres de sus discípulos.
Se acercó a ella y tomó su mano.
Jesús tomó la mano de la niña y le pidió que se levantara.
La niña recibió vida, se puso de pie y comenzó a caminar. Tenía doce años.
Sus padres estaban asombrados. Jesús recordó una necesidad muy sencilla: pidió que le dieran algo de comer.
La niña pudo levantarse y caminar.

Jesús había hecho algo extraordinario, pero también se interesó por el hambre de la niña.
Su cuidado alcanzaba tanto la vida como las necesidades pequeñas.
Cuando alguien ha estado enfermo, podemos ayudar a que descanse, llevarle lo que necesita o hablar con calma. Un adulto puede indicarnos cómo hacerlo.
También podemos recordar a las familias que pasan por momentos tristes. No tenemos que saber todas las respuestas para acompañar con amor.
Jesús recibió la preocupación de Jairo. Nosotros podemos contarle nuestras necesidades y cuidar a los demás con ternura.
Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.
Relato basado en Marcos 5:21–24, 35–43.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 36. Abrir el libro