Un milagro de Jesús · Parte 13 de 20 · 3 min
Cinco panes y dos peces
Muchísimas personas habían seguido a Jesús hasta un lugar junto al lago. Él les enseñaba y atendía a quienes necesitaban ayuda.

El día avanzó. La gente estaba lejos de casa y necesitaba comer.

Los discípulos pensaron en enviar a todos a buscar alimento. Pero Jesús les pidió que ayudaran a darles de comer.
¿Cómo conseguir comida para tantas personas?
Allí había un muchacho con cinco panes y dos peces. Parecía muy poco para una multitud tan grande.
El muchacho ofreció cinco panes y dos peces.

Jesús pidió que la gente se sentara sobre la hierba. Había lugar para descansar y recibir el alimento.
Jesús dio gracias por la comida.

Después la repartió para que los discípulos la llevaran a las personas.

Todos comieron hasta quedar satisfechos.
La comida alcanzó para la multitud. No fue un pequeño bocado que dejara a todos con hambre.
Después Jesús pidió que recogieran lo que había sobrado, para no desperdiciarlo.

Los discípulos recogieron doce cestas de sobras.

El milagro muestra que Jesús se interesa por el hambre de las personas.
El muchacho no tenía comida suficiente para todos, pero ofreció lo que tenía. Jesús hizo lo que él no podía hacer.
Nosotros podemos compartir y evitar el desperdicio. Podemos cuidar los alimentos y agradecer a quienes los preparan.
Si otra persona necesita comer, un adulto puede ayudarnos a encontrar una manera de colaborar.

Una mano pequeña también puede ofrecer un regalo. No necesitamos esperar a tener muchísimo para comenzar a ayudar.
Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.
Relato basado en Juan 6:1–15.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 39. Abrir el libro
Para conversar en familia
- Generosidad
- Gratitud
- Cuidado
- ¿Qué ofreció el muchacho cuando la multitud necesitaba comer?
- ¿Cómo crees que se sintieron las personas al recibir suficiente comida?
- ¿Cómo puedes compartir y evitar desperdiciar comida en tu casa?
Actividad · 2–5 minutos
Cinco panes imaginarios
Levanten cinco dedos para recordar los panes y luego dos para recordar los peces. Para la próxima comida, elijan con un adulto una forma de compartir, como ofrecer una porción antes de repetir, y una forma de evitar desperdicios, como servirse poco y pedir más si todavía tienen hambre. Recuerden que aquel niño ofreció lo que tenía.
Para practicar hoy: Puedo agradecer la comida, compartir con ayuda y cuidar lo que sobra.
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Contar y elegir
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