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Un milagro de Jesús · Parte 14 de 20 · 3 min

Una mano sobre las olas

Después de alimentar a la multitud, Jesús envió a sus discípulos en la barca. Él se quedó para despedir a la gente y después fue a orar.

Jesús fue a orar mientras sus amigos partían.
Jesús fue a orar mientras sus amigos partían.

Los discípulos avanzaban por el lago. Pero el viento soplaba en contra y las olas golpeaban la barca.

La noche se hizo larga.

Las olas rodeaban la barca mientras los discípulos remaban.

Los discípulos remaban contra el viento.
Los discípulos remaban contra el viento.

Antes del amanecer vieron a alguien acercándose sobre el agua. Era Jesús, pero al principio no lo reconocieron y sintieron miedo.

Él les habló para animarlos. Les dijo que era él y que no tuvieran miedo.

Jesús camina sobre el lago hacia una barca con sus discípulos.
Jesús se acercó a sus amigos caminando sobre el agua.

Pedro pidió acercarse a él sobre el agua. Jesús lo invitó a venir.

Pedro salió de la barca y comenzó a caminar hacia Jesús. Pero al mirar el viento se asustó y empezó a hundirse.

Pedro salió de la barca para acercarse a Jesús.
Pedro salió de la barca para acercarse a Jesús.

Entonces pidió ayuda al Señor.

Jesús extendió la mano y sostuvo a Pedro.

No lo dejó solo en el agua. Le habló sobre su confianza y lo acompañó hasta la barca.

Cuando subieron, el viento se detuvo. Los discípulos reconocieron que Jesús era el Hijo de Dios.

Jesús toma la mano de Pedro entre las olas junto a la barca.
Jesús sostuvo a Pedro cuando tuvo miedo.

Esta historia nos muestra a Jesús ayudando a un amigo que necesitaba su mano.

Jesús y Pedro subieron a la barca y el viento se detuvo.
Jesús y Pedro subieron a la barca y el viento se detuvo.

Cuando algo nos supera, podemos decir que necesitamos ayuda. Eso no nos hace menos valiosos.

Un niño pidió ayuda cuando la necesitó.
Un niño pidió ayuda cuando la necesitó.

Podemos confiar en Jesús y escuchar a quienes nos cuidan. Una mano ofrecida a tiempo puede ayudar mucho.

Una mano ofrecida a tiempo puede ayudar mucho.
Una mano ofrecida a tiempo puede ayudar mucho.

Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.

Relato basado en Mateo 14:22–33.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 40. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Confianza en Dios
  • Valentía
  • Cuidado

Versículo para memorizar

“¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”

Mateo 14:27 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué hizo Jesús cuando Pedro pidió ayuda y comenzó a hundirse?
  2. ¿Cómo pudo sentirse Pedro cuando Jesús lo sostuvo de la mano?
  3. ¿Qué palabras puedes usar cuando una tarea es demasiado difícil para ti?

Actividad · 2–5 minutos

Pedir una mano

Elijan una tarea que el niño esté aprendiendo, como cerrar una mochila o abrochar un botón. Dejen que la intente y practiquen decir «Todavía no puedo hacerlo solo; ¿me ayudas?». Un adulto lo acompaña con paciencia. Recuerden que Pedro pidió ayuda a Jesús cuando la necesitó.

Para practicar hoy: Pedir ayuda cuando algo me supera no me hace menos valioso.

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Completar la escena

Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.

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