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Parábola de Jesús · Parte 7 de 20 · 3 min

Una semillita muy pequeña

Jesús quería explicar cómo podía comenzar el reino de Dios. No eligió una historia sobre un enorme palacio.

Habló de una semilla de mostaza.

Era una semillita muy pequeña.

Una pequeña semilla de mostaza descansa en una mano junto a un agricultor.
Una semilla diminuta podía crecer mucho.

Si la tenías en la mano, debías mirar con atención para verla. No parecía gran cosa comparada con una planta grande.

Un hombre tomó la semilla y la sembró en su campo.

El hombre sembró la semillita en su campo.
El hombre sembró la semillita en su campo.

La semilla quedó bajo la tierra.

Pasaron los días. La semilla brotó y comenzó a crecer.

La semilla brotó y comenzó a crecer.
La semilla brotó y comenzó a crecer.

La planta se hizo más alta. Sus ramas se extendieron, y llegó a ser mayor que las otras plantas del huerto.

Las aves podían acercarse a sus ramas.

Allí encontraban un lugar donde posarse y hacer sus nidos.

¿Quién habría pensado que aquella semillita tan pequeña llegaría a ser una planta así?

Una gran planta de mostaza recibe aves entre sus ramas.
Las aves encontraron lugar entre las ramas.

Cuando Jesús enseñaba, no todos reconocían lo importante que estaba sucediendo. Sus seguidores no eran un ejército poderoso.

Pero el amor de Dios no necesitaba comenzar con algo enorme para llegar lejos.

Esta historia nos recuerda que no debemos despreciar los pequeños comienzos.

Una palabra amable puede ayudar a alguien que está triste. Una mano pequeña puede compartir un juguete. Una oración sencilla puede expresar una gran confianza.

Eso no significa que podamos hacer todo solos. Significa que Dios puede usar lo que le ofrecemos con amor.

Cuando haces algo bueno, quizá no veas enseguida todo lo que puede suceder después.

Tu amigo puede aprender a compartir porque tú compartiste con él. Alguien puede sentirse acompañado porque le diste un lugar.

Un gesto pequeño puede ayudar a un amigo.
Un gesto pequeño puede ayudar a un amigo.

Como una semillita que crece, el bien puede seguir extendiéndose.

Podemos comenzar hoy, con algo pequeño y sincero.

Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.

Adaptación de Mateo 13:31–32.

Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 5: Pequeños comienzos, grandes resultados. Leer la referencia

Para conversar en familia

  • Esperanza
  • Amor
  • Paciencia

Versículo para memorizar

“El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza,”

Mateo 13:31 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué encontraron las aves en las ramas de la planta de mostaza?
  2. ¿Qué te sorprende de que una semillita llegue a crecer tanto?
  3. ¿Qué pequeña acción amable puedes comenzar hoy?

Actividad · 2–5 minutos

Una semilla de bondad

Junten el pulgar y el índice como si sostuvieran una semilla pequeña. Cada persona dice una acción amable, como ofrecer un turno, y abre lentamente la mano para representar una planta que crece. Al terminar, elijan una de esas acciones para hacer hoy. Conversen sobre cómo algo pequeño puede producir algo bueno.

Para practicar hoy: Una palabra amable puede ser un pequeño comienzo de algo bueno.

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