Parábola de Jesús · Parte 9 de 20 · 3 min
El tesoro escondido en el campo
Jesús habló de un tesoro que estaba escondido en un campo.
Un hombre lo encontró mientras estaba allí. ¡Qué sorpresa! Bajo la tierra había algo de muchísimo valor.
El hombre descubrió el tesoro escondido.
No era una piedrita cualquiera. Lo que había encontrado valía más que todas las cosas que tenía.
Entonces volvió a esconderlo. Quería conseguir aquel campo.

Se fue lleno de alegría.
Vendió lo que tenía y compró el terreno. No lo hizo de mala gana. Había encontrado algo por lo que valía la pena dejar otras cosas.
Ahora aquel campo era suyo.
El tesoro que había descubierto le daba una alegría especial.

Jesús dijo que el reino de los cielos se parece a ese tesoro.
Conocer a Dios y recibir su amor es algo mucho más valioso que acumular juguetes, monedas o cosas bonitas.
Las cosas pueden servirnos y alegrarnos. Pero ninguna puede ocupar el lugar de Jesús en nuestro corazón.
El hombre de la historia comprendió el valor de lo que había encontrado. Por eso eligió el tesoro con alegría.
Nosotros también podemos aprender a elegir lo que vale más.
Si para ganar un juego tenemos que mentir, podemos escoger decir la verdad. Si alguien necesita compañía, podemos hacer un lugar junto a nosotros.
Eso no compra el amor de Dios. Su amor es un regalo. Son maneras de responder a lo que él nos da.
Podemos conocer mejor este tesoro al escuchar las historias de Jesús, hablar con él y vivir con su ayuda.
Un tesoro escondido espera ser descubierto. El amor de Dios está cerca, y podemos recibirlo hoy.
Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.
Adaptación de Mateo 13:44.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 8: El mayor tesoro. Leer la referencia