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David: del rebaño al reino · Parte 12 de 20 · 4 min

Una parte también para los cansados

David y sus hombres regresaban después de rescatar a sus familias. Llevaban también provisiones y bienes recuperados. El camino los acercaba al arroyo de Besor, donde habían dejado a doscientos compañeros que estaban demasiado cansados para continuar la búsqueda.

Aquellos hombres no habían abandonado a sus amigos por falta de cariño. Sus fuerzas no les alcanzaban. Se habían quedado junto al equipaje mientras los demás seguían adelante. Ahora esperaban noticias de las personas que todos querían encontrar.

Doscientos hombres descansan junto al arroyo de Besor.
Doscientos hombres descansan junto al arroyo de Besor.

Cuando vieron regresar a David, salieron a recibirlo junto con quienes venían con él. Las familias estaban a salvo. Después de la tristeza y la incertidumbre, llegaba por fin la noticia que habían esperado junto al arroyo.

David se acercó a saludarlos en paz. No pasó a su lado como si fueran menos importantes. Los hombres cansados también pertenecían al grupo. El encuentro debía ser una ocasión para compartir el alivio por lo que Dios les había permitido recuperar.

Pero algunos de los que habían seguido a David comenzaron a protestar. No querían compartir los bienes recuperados con quienes se habían quedado. Decían que podían llevarse a sus familias y marcharse, pero que no recibirían parte de las provisiones.

Los compañeros se quedan al cuidado del equipaje.
Los compañeros se quedan al cuidado del equipaje.

Solo miraban el esfuerzo más visible del camino y la batalla. Dejaban fuera la espera junto al equipaje y no reconocían que todos habían pasado por días muy difíciles.

David no aceptó la propuesta. Les habló como a hermanos y recordó que lo recuperado no era solamente un premio a su fuerza. Dios los había protegido y les había permitido encontrar a los que se habían llevado a sus familias.

Por eso no debían usar aquel alivio para tratarse con dureza. David preguntó quién podía estar de acuerdo con semejante reparto. Su respuesta cuidaba a las personas que podían quedar sin nada cuando otras voces hablaban más fuerte que ellas.

David rechaza un reparto que excluye a los cansados.
David rechaza un reparto que excluye a los cansados.

Entonces estableció una decisión clara: quienes habían ido a la batalla y quienes habían cuidado el equipaje compartirían por igual. Los dos trabajos formaban parte de una misma tarea. No todos habían podido hacer lo mismo, pero todos seguían contando.

Junto al arroyo, el regreso se convirtió también en una lección de justicia. David reconoció un límite humano y no permitió que se usara para humillar a sus compañeros.

La decisión no quedó solo para aquel día. David la convirtió en una norma para Israel. Así, lo que ocurrió junto al Besor podía orientar otros repartos y recordar que un grupo necesita cuidar también a quienes no pueden avanzar más.

Las provisiones se comparten por igual.
Las provisiones se comparten por igual.

Las provisiones podían dividirse; la dignidad de las personas no tenía que ponerse en competencia. David había vuelto con buenas noticias, y ahora debía compartir bien lo recibido. Al incluir a los cansados, ayudó a que el regreso fuera verdaderamente de todos.

Basado en 1 Samuel 30:21-25 · Patriarcas y profetas, 68.

Para conversar en familia

  • Justicia
  • Generosidad
  • Respeto

Versículo para memorizar

“les tocará parte igual.”

1 Samuel 30:24 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Por qué doscientos hombres se habían quedado junto al arroyo?
  2. ¿Qué querían hacer algunos con las provisiones?
  3. ¿Qué decidió David sobre el reparto?

Actividad · 2–5 minutos

Una parte para cada uno

Reúnan tapas grandes o bloques y preparen un lugar para cada integrante de la familia. Repártanlos uno por uno hasta que todos tengan igual cantidad. Después nombren trabajos distintos que ayudan en casa, incluidos descansar para recuperarse y cuidar materiales compartidos. Hagan las tareas por turnos: mientras una persona realiza una tarea sencilla, las demás se quedan cuidando todos los materiales del grupo, no solo su propia parte. Cuando regrese quien hizo la tarea, intercambie su lugar con otra persona: ahora quien estaba cuidando hace la tarea y quien regresó cuida las cosas. Continúen hasta que todos hayan tenido ambos turnos y al final repartan por igual.

Para practicar hoy: Reconoce las ayudas que se ven menos y no excluyas a alguien por estar cansado.

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Actividades de esta historia

Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.