Historia de la Biblia · 7 min
Jonás y el gran pez
Hace mucho tiempo, Dios habló con un hombre llamado Jonás. Le pidió que viajara a la gran ciudad de Nínive y llevara allí un mensaje importante.
Pero Jonás sintió miedo y decidió ir en la dirección contraria. Caminó hasta el puerto, oyó sus pasos sobre el muelle y subió a un barco que partía hacia un lugar lejano.

Mientras navegaban, se levantó un viento muy fuerte. El mar rugió, la lluvia cayó y una gran tormenta sacudió el barco. Los marineros estaban asustados.
Jonás comprendió que había huido de lo que Dios le había pedido. Les dijo a los marineros que lo arrojaran al mar. Cuando lo hicieron, las olas se calmaron y todo quedó en silencio.
Entonces Dios envió un gran pez para proteger a Jonás. El pez lo tragó, y Jonás permaneció dentro de él durante tres días y tres noches.

En aquella oscuridad, Jonás oró. Dio gracias a Dios por cuidarlo y prometió escuchar. Dios oyó su oración y mandó al gran pez que dejara a Jonás sano y salvo en la orilla.
Esta vez, Jonás fue a Nínive. Dio el mensaje de Dios, y la gente de la ciudad decidió cambiar su manera de vivir. Dios los perdonó y les regaló un nuevo comienzo.
Jonás aprendió que nadie puede alejarse tanto como para quedar fuera del amor de Dios. Bajo las estrellas, comprendió que la misericordia de Dios es grande y alcanza a todos.
