Siguiendo a Jesús · Parte 21 de 40 · 2 min
Jesús entra en Jerusalén
Jesús se acercaba a Jerusalén. Envió a dos discípulos a buscar un burrito para montar en él.
Lo encontraron tal como les había dicho. Los discípulos pusieron sus mantos sobre su lomo, y Jesús se sentó.
El burrito llevó a Jesús por el camino.
La gente lo reconoció y se reunió con alegría. Algunos extendieron sus mantos sobre el camino. Otros cortaron ramas de los árboles y las colocaron en el suelo.
Recibieron a Jesús como el Rey prometido. Sus voces llenaron el camino de alabanzas a Dios.

Jesús era un rey diferente. Llegaba con humildad, montado en un burrito, en vez de llevar un ejército a la batalla.
Amaba a quienes lo recibían y también sabía que se acercaban días difíciles.
Las ramas rozaban unas con otras al pasar la multitud.
Algunas personas preguntaron quién era. La multitud respondió que era Jesús, el profeta de Nazaret.
Recibir a Jesús significa más que aplaudir por un momento. Significa aprender a seguir su bondad cuando el camino se vuelve difícil.
Podemos honrarlo con nuestras palabras y con la manera de tratar a los demás. Un corazón amable puede hacer más bien que una gran demostración de poder.
Relato basado en Mateo 21:1–11.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 63. Abrir el libro
