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Siguiendo a Jesús · Parte 21 de 40 · 3 min

Jesús entra en Jerusalén

Jesús se acercaba a Jerusalén. Cerca del monte de los Olivos, envió a dos discípulos a la aldea de enfrente. Les explicó que encontrarían un burrito atado junto a una puerta, que nadie había montado todavía. Debían desatarlo y traerlo. Si alguien les preguntaba por qué lo hacían, responderían que el Señor lo necesitaba y que lo devolvería pronto.

Los discípulos desataron al burrito para llevárselo a Jesús.
Los discípulos desataron al burrito para llevárselo a Jesús.

Los discípulos fueron y encontraron al burrito tal como Jesús les había dicho. Algunos les preguntaron qué estaban haciendo. Ellos respondieron como Jesús les había indicado, y los dejaron llevarlo. Los discípulos pusieron sus mantos sobre su lomo, y Jesús se sentó.

Dos discípulos prepararon el burrito para Jesús.
Dos discípulos prepararon el burrito para Jesús.

El burrito llevó a Jesús por el camino.

La gente lo reconoció y se reunió con alegría. Algunos extendieron sus mantos sobre el camino. Otros cortaron ramas de los árboles y las colocaron en el suelo.

Las personas extendieron mantos y ramas en el camino.
Las personas extendieron mantos y ramas en el camino.

Recibieron a Jesús como el Rey prometido. Sus voces llenaron el camino de alabanzas a Dios.

La gente recibió a Jesús con ramas y alabanzas alegres.
La gente recibió a Jesús con ramas y alabanzas alegres.

Jesús era un rey diferente. Llegaba con humildad, montado en un burrito, en vez de llevar un ejército a la batalla.

Amaba a quienes lo recibían y también sabía que se acercaban días difíciles.

Las ramas rozaban unas con otras al pasar la multitud.

Algunas personas preguntaron quién era. La multitud respondió que era Jesús, el profeta de Nazaret.

Recibir a Jesús significa más que aplaudir por un momento. Significa aprender a seguir su bondad cuando el camino se vuelve difícil.

Podemos honrarlo con nuestras palabras y con la manera de tratar a los demás. Un corazón amable puede hacer más bien que una gran demostración de poder.

Podemos honrar a Jesús tratando a otros con bondad.
Podemos honrar a Jesús tratando a otros con bondad.

Relato basado en Mateo 21:1–11 y Marcos 11:1–11.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 63. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Humildad
  • Bondad

Versículo para memorizar

“¡Bendito el que viene en el nombre del Señor,”

Juan 12:13 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Sobre qué animal entró Jesús en Jerusalén mientras la gente lo recibía?
  2. ¿Cómo imaginas la alegría de quienes colocaron mantos y ramas en el camino?
  3. ¿Cómo podemos honrar a Jesús con acciones además de palabras alegres?

Actividad · 2–5 minutos

Bienvenida con bondad

Inventen juntos una breve frase de bienvenida para Jesús y díganla con alegría. Después cada uno elige una acción amable para hoy. Comenten cómo una bienvenida también puede verse en la manera de cuidar a otras personas.

Para practicar hoy: Podemos acompañar nuestras palabras alegres con acciones humildes y bondadosas.

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Sopa de letras

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