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Siguiendo a Jesús · Parte 22 de 40 · 2 min

Jesús cuida la casa de oración

Jesús volvió al templo de Jerusalén. Ese lugar debía permitir que las personas se acercaran a Dios en oración.

Pero las compras y las ventas lo habían llenado de ruido. Los cambistas y los vendedores ocupaban el espacio que debía recibir a quienes venían a adorar.

Las ventas ocupaban el espacio para la oración.
Las ventas ocupaban el espacio para la oración.

Las monedas sonaban en los patios del templo.

Jesús no permitiría que la casa de oración se convirtiera en un lugar de ganancias deshonestas. Hizo salir a los vendedores y volcó sus mesas.

Les recordó para qué era la casa de Dios: para orar.

Jesús recibió en el templo a las personas que necesitaban ayuda.
Jesús recibió en el templo a las personas que necesitaban ayuda.

Entonces llegaron personas ciegas y otras que no podían caminar. Jesús las sanó allí.

Jesús atendió a quienes necesitaban ayuda en el templo.
Jesús atendió a quienes necesitaban ayuda en el templo.

Los niños lo alababan en el templo. Algunos dirigentes estaban molestos, pero Jesús recibió las alabanzas de los niños.

Él estaba haciendo espacio para quienes necesitaban esperanza, incluidos los niños que otros podían ignorar.

Podemos cuidar los lugares de adoración siendo respetuosos, honestos y acogedores. También podemos hacer espacio para alguien que necesita ayuda.

Podemos hacer espacio para quien necesita ayuda.
Podemos hacer espacio para quien necesita ayuda.

Jesús no medía el valor de una persona por su dinero o su importancia. Su casa era un lugar para buscar a Dios, y él cuidaba de quienes se acercaban.

Relato basado en Mateo 21:12–17.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 65. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Honestidad
  • Inclusión

Versículo para memorizar

“los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;”

Juan 4:23 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Para qué recordó Jesús que debía servir la casa de Dios?
  2. ¿Cómo crees que se sintieron los niños cuando Jesús recibió sus alabanzas?
  3. ¿Qué podemos hacer para que un lugar compartido sea respetuoso y acogedor?

Actividad · 2–5 minutos

Preparar un lugar tranquilo

Elijan un rincón para escuchar una historia o hacer una oración breve. Ordenen unos objetos y preparen espacio para todos. Conversen sobre cómo cuidar ese lugar y recibir con respeto a quien necesita participar de otra manera.

Para practicar hoy: Podemos cuidar los espacios compartidos y hacer que otros se sientan bienvenidos.

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Rompecabezas

Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.

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