Historia bíblica · Parte 6 de 10 · 4 min
José explica los sueños
El faraón necesitaba comprender sus sueños. El copero acababa de contarle que José podía ayudarlo.
El faraón envió de inmediato a sus sirvientes para que sacaran a José de la prisión.
La puerta de la prisión se abrió.
Le dieron ropa limpia a José, y él se preparó para presentarse ante el faraón.
Después de pasar tanto tiempo en prisión, José fue llevado al gran palacio.

El faraón estaba sentado en su trono.
“Tuve un sueño”, le dijo el faraón a José, “pero nadie puede explicarlo. He oído que tú entiendes los sueños”.
José respondió con humildad.
“Yo no puedo interpretar los sueños por mí mismo”, dijo. “Pero Dios puede darle al faraón la respuesta que necesita”.
El faraón le contó a José acerca de las siete vacas saludables y las siete vacas delgadas.
Después describió las siete espigas llenas y las siete espigas secas.
José escuchó con atención.
Cuando el faraón terminó, Dios ayudó a José a comprender los sueños.


“Los dos sueños tienen el mismo significado”, explicó José. “Dios le está mostrando al faraón lo que sucederá”.
José le dijo al faraón que las siete vacas saludables y las siete espigas llenas representaban siete años.
Durante esos siete años, Egipto tendría alimentos en abundancia. Los campos producirían más grano del que la gente necesitaba.
Las siete vacas delgadas y las siete espigas secas también representaban siete años.
Pero esos siete años serían muy diferentes.
Después de los años de abundancia, habría siete años sin suficiente lluvia ni alimentos. El hambre sería tan grande que la gente podría olvidar cuánta comida había tenido Egipto.
El faraón escuchó atentamente.

José continuó hablando.
“El faraón debe elegir a un hombre sabio y honesto para preparar a Egipto”, dijo. “Durante los siete años de abundancia, parte del grano sobrante debe recogerse y guardarse. Así habrá comida para la gente durante los siete años de hambre”.
Los sueños ya tenían una explicación, y José había mostrado cómo prepararse para los años difíciles. La ayuda de Dios podía convertirse en alimento para muchas familias.
José no usó lo que sabía para presumir. Lo compartió para ayudar a otros. Ahora el faraón debía decidir quién tendría a su cargo aquella importante tarea.
Adaptación basada en Génesis 41:14–36
Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 20