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David: del rebaño al reino · Parte 9 de 20 · 4 min

Abigail detiene el enojo

En el campo de un hombre rico llamado Nabal había muchas ovejas. David y sus hombres habían estado cerca de sus pastores y no les habían hecho daño. Incluso los habían protegido mientras cuidaban los rebaños al aire libre.

Llegó el tiempo de esquilar las ovejas. Era una ocasión de abundancia y de comida compartida. David envió unos hombres a saludar a Nabal y a pedir provisiones, recordándole que sus pastores habían estado seguros cuando ellos estaban cerca.

Nabal rechaza la petición de alimentos.
Nabal rechaza la petición de alimentos.

Nabal respondió con desprecio. No quiso compartir sus alimentos y habló de David como si no mereciera consideración. Los mensajeros volvieron con las manos vacías y contaron lo que habían escuchado. La respuesta encendió el enojo de David.

David decidió salir con hombres armados para castigar a Nabal y a los de su casa. Aquella represalia habría sido injusta y terrible.

Un servidor habló con Abigail, la esposa de Nabal. Le contó cómo habían tratado a los mensajeros y explicó que David y sus hombres habían sido una protección para los pastores. Ahora toda la casa estaba en peligro por aquella respuesta.

Abigail prepara provisiones para llevar.
Abigail prepara provisiones para llevar.

Abigail actuó con rapidez. Preparó pan, fruta y otras provisiones, y mandó cargarlas sobre unos asnos. Luego salió al encuentro de David. No llevaba un ejército para detener a otro ejército: iba con alimentos y palabras valientes.

En el camino, Abigail vio a David y se acercó con respeto. Le pidió que la escuchara. Reconoció lo grave de la situación y ofreció las provisiones. Su petición no hacía buena la conducta de Nabal ni justificaba la represalia.

Abigail recordó a David que Dios le había prometido un futuro. No necesitaba llegar a él cargando con la culpa de una venganza. Todavía podía detenerse y evitar causar un daño que después no podría deshacer, aunque se arrepintiera.

Abigail sale al encuentro de David.
Abigail sale al encuentro de David.

David escuchó. La mujer que tenía delante estaba ayudándolo a ver algo que su enojo había ocultado. Tener hombres dispuestos a seguirlo no hacía correcta su decisión. Su fuerza debía estar bajo control, y era su responsabilidad detener la violencia.

Entonces David cambió de rumbo. Dio gracias a Dios por haber enviado a Abigail y reconoció su prudencia. También le agradeció que le hubiera impedido actuar por venganza. Aceptar una corrección era mejor que seguir adelante solo por orgullo.

Recibió los alimentos y dejó que Abigail regresara en paz. Los hombres no continuaron con el ataque que habían preparado. En aquel camino, una decisión peligrosa terminó antes de convertirse en el daño que amenazaba a toda una casa.

David escucha, se detiene y da gracias.
David escucha, se detiene y da gracias.

Abigail había hablado con valentía; David había tenido que escuchar y frenar a sus hombres. La paz no dependía solo de ella. Aquel día, David pudo reconocer su error a tiempo y agradecer que alguien lo ayudara a cambiar de decisión.

Basado en 1 Samuel 25:2-35 · Patriarcas y profetas, 65.

Para conversar en familia

  • Sabiduría
  • Humildad
  • Paz

Versículo para memorizar

“El que tarda en airarse es grande de entendimiento”

Proverbios 14:29 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué respuesta hizo enojar a David?
  2. ¿Qué llevó Abigail al encuentro?
  3. ¿Qué tuvo que cambiar David después de escucharla?

Actividad · 2–5 minutos

Preparar y escuchar

Preparen una merienda sencilla con un adulto. Repartan servilletas y fruta ya cortada. Antes de comer, cada persona practica una frase para recibir una corrección: Gracias por avisarme; voy a cambiarlo. Conversen sobre una ocasión pequeña en que escuchar ayudó a todos.

Para practicar hoy: Si tu enojo te lleva a lastimar, detente y acepta ayuda para cambiar de decisión.

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Actividades de esta historia

Juega en línea o imprime materiales para casa, clase y familia.