Stories With a Purpose

Un milagro de Jesús · Parte 6 de 20 · 3 min

Cuatro amigos y un techo

En una casa de Capernaúm había muchas personas escuchando a Jesús. La entrada estaba tan llena que no quedaba espacio para pasar.

Cuatro amigos llegaron llevando a un hombre que no podía caminar. Lo habían colocado sobre una estera y querían acercarlo a Jesús.

Los cuatro amigos cargan al mismo hombre sobre su estera afuera de la casa; la multitud bloquea la puerta mientras escucha a Jesús.
Cuatro amigos encontraron la entrada llena de gente.

Pero la gente les cerraba el camino.

Los amigos buscaron otra manera de ayudar. Subieron al techo y abrieron un espacio encima del lugar donde estaba Jesús.

Los cuatro amigos retiran partes del techo de la casa para abrir un espacio sobre Jesús; su compañero espera sobre la estera.
Los amigos abrieron un espacio en el techo.

Los cuatro amigos bajaron la estera con cuidado.

El hombre pudo quedar frente a Jesús. Sus amigos no habían abandonado la tarea cuando apareció la dificultad.

Cuatro amigos bajan una estera por una abertura del techo mientras Jesús observa.
Cuatro amigos ayudaron al hombre a llegar hasta Jesús.

Jesús vio su confianza. Le dijo al hombre que sus pecados estaban perdonados.

Algunos maestros que estaban allí se preguntaron cómo podía decir aquello. Sabían que el perdón de los pecados pertenece a Dios.

Dentro de la misma casa, varios maestros fariseos murmuran entre sí después de que Jesús perdona al hombre.
Algunos maestros se preguntaron cómo Jesús podía perdonar pecados.

Jesús conocía lo que pensaban. Para mostrar su autoridad, indicó al hombre que se levantara, tomara su estera y volviera a casa.

El hombre se levantó y llevó su estera.

Todos quedaron asombrados y alabaron a Dios. El que había llegado llevado por otros salió caminando.

El hombre sale de la casa de piedra llevando su estera enrollada, con Jesús y cuatro amigos detrás.
El hombre pudo salir caminando con su estera.

Esta historia nos enseña el valor de una amistad que ayuda de verdad.

Podemos acompañar a alguien, pedir ayuda y buscar una solución juntos. Podemos trabajar juntos y pedir la ayuda de un adulto.

Aquellos hombres deseaban el bien de su compañero. Nosotros también podemos estar atentos a quienes necesitan apoyo.

Un niño ayuda con cariño a su abuelita a limpiar su casa.
Un niño ayudó a su abuelita a limpiar.

El amor se nota cuando una dificultad no nos hace olvidar a la persona que queremos cuidar.

Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.

Relato basado en Marcos 2:1–12.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 27. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Amistad
  • Cooperación
  • Perseverancia

Versículo para memorizar

“Hijo, tus pecados te son perdonados.”

Marcos 2:5 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué hicieron los cuatro amigos cuando no pudieron entrar por la puerta?
  2. ¿Cómo pudo sentirse el hombre al ver que sus amigos no lo abandonaban?
  3. ¿Cómo pueden tú y un adulto buscar una solución para ayudar a alguien?

Actividad · 2–5 minutos

Una solución entre amigos

Imaginen que un amigo no puede participar en su juego favorito. Pregunten primero qué necesita. Propongan juntos dos cambios sencillos para incluirlo y elijan uno. Esta actividad se hace conversando; no hay que cargar personas ni subir a ningún lugar.

Para practicar hoy: Una dificultad puede invitarnos a buscar ayuda sin olvidar a nuestro amigo.

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