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Un milagro de Jesús · Parte 19 de 20 · 3 min

Lázaro salió de la tumba

Lázaro vivía en Betania con sus hermanas Marta y María. Los tres eran amigos de Jesús, y su casa era un lugar donde él podía descansar.

Lázaro, Marta y María eran amigos de Jesús.
Lázaro, Marta y María eran amigos de Jesús.

Un día Lázaro enfermó. Sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús para contarle lo que pasaba.

Marta y María cuidaron a Lázaro cuando enfermó.
Marta y María cuidaron a Lázaro cuando enfermó.

Jesús no llegó inmediatamente. Cuando fue a Betania, Lázaro llevaba cuatro días en la tumba.

Marta y María estaban muy tristes. Hablaron con Jesús de su dolor y de la confianza que tenían en él.

Jesús también lloró.

Jesús lloró junto a sus amigos.
Jesús lloró junto a sus amigos.

No miraba sus lágrimas desde lejos. Amaba a aquella familia y compartía su tristeza.

Jesús está con Marta y María cerca de una tumba de piedra, sin escenas aterradoras.
Jesús acompañó a Marta y María en su dolor.

Después fueron al lugar donde estaba Lázaro. Había una piedra en la entrada.

Jesús pidió que retiraran la piedra. Marta recordó cuánto tiempo había pasado, pero él la invitó a confiar.

Los amigos retiraron la piedra de la entrada.
Los amigos retiraron la piedra de la entrada.

Jesús dio gracias a su Padre. Luego llamó a Lázaro para que saliera.

Lázaro salió vivo de la tumba.

Todavía llevaba las telas con las que lo habían envuelto. Jesús pidió que lo ayudaran a soltarlas para que pudiera caminar libremente.

Los amigos ayudaron a Lázaro a quitarse las telas.
Los amigos ayudaron a Lázaro a quitarse las telas.

Este milagro muestra el poder de Jesús sobre la muerte y su amor por quienes sufren.

También nos recuerda que llorar no significa que no confiamos. Jesús lloró junto a sus amigos.

Cuando una familia está triste, podemos escuchar y acompañar sin apresurarla a sentirse mejor.

Podemos escuchar y acompañar a un amigo triste.
Podemos escuchar y acompañar a un amigo triste.

La esperanza de Jesús no nos obliga a esconder el dolor. Nos invita a saber que somos amados en medio de él.

Su promesa de vida nos ayuda a mirar adelante con confianza.

Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.

Relato basado en Juan 11:1–44.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 58. Abrir el libro

Para conversar en familia

  • Compasión
  • Esperanza
  • Amistad

Versículo para memorizar

“Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.”

Lucas 6:21 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué hizo Jesús cuando vio el dolor de Marta y María?
  2. ¿Qué nos recuerda que Jesús llorara junto a sus amigos?
  3. ¿Cómo puedes acompañar a una persona triste sin apresurarla a sonreír?

Actividad · 2–5 minutos

Todas las emociones caben

Cada persona puede nombrar una emoción que aparece en la historia: tristeza, esperanza o alegría. Digan una frase amable para alguien que la siente. No hay respuestas obligatorias ni necesidad de contar una pérdida personal.

Para practicar hoy: Llorar no me hace menos amado; puedo buscar compañía cuando estoy triste.

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Completar la escena

Abre la actividad interactiva o prepara la hoja imprimible para casa, clase o familia.

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