Un milagro de Jesús · Parte 18 de 20 · 3 min
Diez recibieron ayuda, uno dio gracias
Jesús iba hacia Jerusalén, pasando entre Samaria y Galilea. Cerca de una aldea lo encontraron diez hombres con una enfermedad de la piel llamada lepra.
Se quedaron a cierta distancia, como se les pedía en aquel tiempo. Juntos llamaron a Jesús para pedir compasión.
Los diez hombres pidieron ayuda a Jesús.
Él los vio y les indicó que fueran a presentarse ante los sacerdotes. Ellos podían reconocer cuándo una persona había recuperado la salud.
Los hombres comenzaron a caminar.
Mientras iban, quedaron sanos.

Uno de ellos se dio cuenta de lo que había sucedido y volvió. Era samaritano, de un pueblo que muchos miraban como diferente.
Alababa a Dios con alegría. Se acercó a Jesús y se inclinó para darle gracias.
Un hombre regresó para agradecer a Jesús.
Jesús preguntó por los otros nueve. Los diez habían recibido ayuda, pero solamente aquel hombre había vuelto para expresar su gratitud.
Después lo animó a levantarse y seguir su camino, reconociendo su confianza.

La historia nos invita a recordar a quien nos ayuda, además de disfrutar lo que recibimos.
Dar gracias puede ser sencillo. Podemos mirar a la persona y decirlo con sinceridad.
También podemos cuidar lo que nos prestan, recoger después de una comida o hacer un dibujo de agradecimiento.
No necesitamos una gran celebración para mostrar gratitud.
Jesús no quitó la ayuda que había dado a los otros nueve. Su bondad había llegado a todos.
Pero el hombre que regresó pudo compartir una alegría especial con él. Nosotros también podemos detenernos y reconocer el amor que recibimos.
Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.
Relato basado en Lucas 17:11–19.
Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 36. Sobre la gratitud. Abrir el libro
