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Un milagro de Jesús · Parte 2 de 20 · 3 min

Un padre confió en Jesús

En Capernaúm vivía un oficial cuyo hijo estaba muy enfermo. El padre quería al niño y temía perderlo.

Cuando supo que Jesús estaba en Caná, salió a buscarlo. Había un camino que recorrer, pero su preocupación era más grande que el cansancio.

El padre caminó para encontrar a Jesús.

Al llegar, le pidió que fuera a su casa antes de que muriera su hijo. Necesitaba ayuda y no quería esperar.

Jesús habló con él sobre la confianza. El padre insistió en su petición. Lo que más deseaba era que su pequeño viviera.

Un padre preocupado habla con Jesús en un camino de Caná.
El padre pidió ayuda a Jesús por su hijo.

Entonces Jesús le dijo que regresara, porque su hijo vivía.

El hombre creyó lo que Jesús le había dicho y emprendió el camino de vuelta. Jesús no había tenido que entrar en su casa para ayudar.

Mientras regresaba, sus servidores salieron a encontrarlo. Traían una noticia maravillosa: el niño estaba mejor.

El padre preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Era la misma hora en que Jesús había dicho que su hijo vivía.

El padre recibió la noticia de que su hijo estaba sano.

Un padre abraza a su hijo recuperado en el patio de su casa.
El padre volvió a casa y encontró a su hijo sano.

Él y su familia confiaron en Jesús. La casa que había estado llena de preocupación recibió una gran alegría.

Este relato nos invita a llevar nuestras necesidades a Jesús. Podemos hablar con él cuando alguien que amamos está enfermo.

También podemos acompañar, buscar ayuda y cuidar con cariño. La confianza no significa que nunca sentiremos preocupación.

Significa que podemos acercarnos a Dios con lo que sentimos. Su amor nos acompaña también mientras esperamos.

Jesús cuida y ayuda, y podemos compartir su bondad.

Relato basado en Juan 4:46–54.

Lectura complementaria: El Deseado de Todas las Gentes, capítulo 20. Abrir el libro