Parábola de Jesús · Parte 11 de 20 · 3 min
Un amigo llama durante la noche
Los amigos de Jesús querían aprender a orar. Después de enseñarles, él contó una historia sobre alguien que necesitaba ayuda.
Era medianoche. Un hombre recibió a un amigo que venía de viaje. El visitante estaba cansado y tenía hambre.
Pero en la casa no había pan para ofrecerle.
El hombre pensó en un vecino que podía ayudarlo. Fue hasta su puerta y llamó.
El hombre tocó la puerta durante la noche.
Pidió tres panes. Explicó que había llegado un amigo y no tenía nada para darle de comer.

Desde adentro, el vecino respondió que la puerta estaba cerrada y que él y sus hijos ya estaban acostados.
No quería levantarse.
Pero el hombre no se fue. Su amigo necesitaba comida, y él siguió pidiendo ayuda.
Finalmente, el vecino se levantó y le dio los panes que necesitaba.
Ahora podría atender a su visitante.
El viajero recibió pan para comer.

Jesús nos invitó a pedir, buscar y llamar con confianza.
Dios no es como un vecino que se molesta porque lo despertamos. Él siempre puede escucharnos y nos ama.
Jesús explicó que un padre no daría algo dañino a un hijo que le pide comida. Nuestro Padre celestial sabe dar lo que es bueno.
Podemos contarle cuando tenemos miedo, cuando necesitamos ayuda y cuando queremos cuidar de alguien.
No siempre recibimos exactamente lo que pedimos ni en el momento que imaginamos. Pero podemos seguir confiando y escuchando.
También podemos buscar ayuda en las personas que Dios pone cerca de nosotros.
Orar no necesita palabras difíciles. Puedes decir: «Dios, ayúdame a hacer lo bueno hoy».
Él se interesa por ti y por las personas que quieres ayudar.
Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.
Adaptación de Lucas 11:5–13.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 12: Cómo aumentar la fe y la confianza. Leer la referencia