Parábola de Jesús · Parte 17 de 20 · 3 min
Los dos hijos y la viña
Jesús contó la historia de un padre que tenía dos hijos. Un día les pidió ayuda para trabajar en su viña, donde crecían uvas.
Primero habló con uno de ellos.
El hijo respondió que no quería ir.
No fueron palabras amables. Pero después pensó en lo que había dicho, cambió de idea y fue a trabajar.

El padre habló también con el otro hijo.
Este respondió que sí iría. Sus palabras sonaban respetuosas.
Pero no hizo lo que había prometido. Se quedó sin ir a la viña.
El primer hijo comenzó a cuidar las uvas.
Había cambiado su respuesta con sus acciones.

Jesús preguntó cuál de los dos había hecho lo que su padre quería.
Era el primero: el que al principio se negó, pero después fue.
Esta historia nos ayuda a pensar en nuestras palabras y nuestras acciones.
Decir «sí» puede ser fácil. Cumplir lo que decimos también importa.
Si prometemos guardar los juguetes, podemos comenzar a recogerlos. Si decimos que vamos a compartir, podemos ofrecer un turno.
Y si respondimos mal, todavía podemos reconocerlo y cambiar.
No necesitamos quedarnos atrapados en nuestro primer error.
Podemos decir: «Perdón. Voy a intentarlo otra vez», y después hacer lo correcto.
Dios no busca solamente palabras bonitas. Quiere ayudarnos a vivir con amor.
Eso no significa que un niño tenga que hacer todo lo que cualquier persona le pida. Si algo te asusta, te lastima o parece peligroso, habla con un adulto de confianza.
En esta historia, el padre pedía una tarea buena y sencilla.
Jesús nos invita a responder a Dios con una vida que acompaña lo que decimos.
Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.
Adaptación de Mateo 21:28–32.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 22: Hechos, no palabras. Leer la referencia
