Parábola de Jesús · Parte 18 de 20 · 3 min
Los regalos que debían cuidar
Jesús contó la historia de un señor que iba a viajar. Antes de salir, llamó a tres siervos y les confió sus bienes.
A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno. En aquella historia, un talento era una cantidad muy grande de dinero.
Les dio distintas cantidades, según lo que cada uno podía cuidar.
Los siervos recibieron el dinero de su señor.

El que recibió cinco se puso a trabajar y consiguió otros cinco. El que recibió dos consiguió otros dos.
Pero el que recibió uno hizo un hoyo y escondió el dinero en la tierra.
Cuando el señor regresó, habló con ellos.
Los dos primeros le mostraron lo que habían hecho. El señor se alegró por su fidelidad y los invitó a compartir su alegría.
Los siervos mostraron el resultado de su trabajo.

El tercero explicó que había tenido miedo y había enterrado el dinero. Lo devolvió sin haber hecho nada con él.
El señor no aprobó que dejara sin usar lo que le había confiado. Quitó aquel talento y lo entregó al siervo que tenía diez.
Jesús nos enseñó a usar con fidelidad lo que recibimos.
También nosotros tenemos tiempo, fuerzas, cosas y capacidades que pueden servir para el bien.
Quizá puedes escuchar con atención, cantar, ordenar o acompañar a alguien. No necesitas hacerlo igual que otra persona.
El señor felicitó tanto al que recibió cinco como al que recibió dos. Importaba cómo cuidaron lo que tenían.
Si sentimos miedo de empezar, podemos pedir ayuda y dar un pequeño paso.
Compartir nuestras capacidades no compra el amor de Dios. Es una manera de agradecerlo y servir a los demás.
Jesús nos cuenta una historia, y su amor nos acompaña.
Adaptación de Mateo 25:14–30.
Apoyo: Palabras de vida del gran Maestro, capítulo 25: Cómo enriquecer la personalidad. Leer la referencia
