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La creación · Historia 3 · 3 min

Luces para el día y la noche

Las plantas ya cubrían la tierra. Los mares tenían sus costas y el cielo se extendía sobre ellos. Ahora la historia de la creación llegó al cuarto día.

Dios hizo las lumbreras del cielo para separar el día de la noche y para señalar los tiempos, los días y los años. Nuestro mundo tendría una manera de reconocer el paso del tiempo.

Dios preparó las luces del cielo para señalar los días y las noches.
Dios preparó las luces del cielo para señalar los días y las noches.

La lumbrera mayor alumbraría durante el día. La conocemos como el sol. Podemos imaginar su luz sobre las colinas verdes, sobre los árboles cargados de frutos y sobre el agua de los mares.

El sol iluminó las colinas verdes.
El sol iluminó las colinas verdes.

La lumbrera menor alumbraría durante la noche. La conocemos como la luna. Su presencia en el cielo nocturno sería distinta de la del sol, pero también tendría su lugar en la creación.

La luna alumbró la noche.
La luna alumbró la noche.

La Biblia añade unas palabras sencillas que contienen una maravilla enorme: Dios hizo también las estrellas. Al mirar el cielo oscuro, podemos ver pequeños puntos de luz mucho más numerosos de lo que alcanzamos a contar.

Aún no había personas contemplando aquel cielo. Dios estaba preparando el hogar antes de que llegaran sus habitantes. Las luces del día y de la noche formaban parte de ese cuidado.

Dios hizo también las estrellas.
Dios hizo también las estrellas.

Dios vio que era bueno. Pasó la tarde y llegó la mañana, y terminó el cuarto día. La creación seguía avanzando con orden y belleza.

Hoy podemos reconocer momentos diferentes: un tiempo para levantarnos, otro para jugar y otro para descansar. Si miramos el cielo con un adulto, podemos buscar la luna o algunas estrellas y agradecer por el mundo que compartimos.

No hace falta encontrar algo nuevo para asombrarnos. El sol de cada mañana y la luna de una noche tranquila pueden invitarnos a mirar otra vez. Las luces estaban en su lugar; pronto el agua y el cielo se llenarían de movimiento.

Adaptación basada en Génesis 1:14–19

Lectura complementaria: Patriarcas y profetas, Elena G. de White, capítulo 2: La creación.

Para conversar en familia

  • Asombro
  • Gratitud

Versículo para memorizar

“Al que hizo las grandes lumbreras,”

Salmos 136:7 · fragmentoRVR1960

  1. ¿Qué luces del cielo aparecen en esta historia?
  2. ¿Para qué nos ayudan el día y la noche?
  3. ¿Por qué cosas de la creación te gustaría dar gracias a Dios?

Actividad · 2–5 minutos

Un momento para cada cosa

Elijan tres momentos del día: levantarse, jugar y dormir. Cada persona representa uno con un gesto y los demás adivinan cuál es. Ordénenlos juntos y hablen de cómo el descanso ayuda a cuidar nuestro cuerpo. Den gracias a Dios por el día y la noche.

Para practicar hoy: Puedo disfrutar el día y prepararme para descansar cuando llega la noche.

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Cada astro en su lugar

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